Hoy, todos los políticos que están privados de la libertad en instalaciones policiales y militares, y que están siendo procesados por escándalos de corrupción, están temblando tras la orden del presidente Abelardo De La Espriella de llevarlos a La Picota, en Bogotá. Ocurrió con el exrepresentante a la Cámara Wadith Manzur y otros que fueron enviados a dicha cárcel.
Hasta ahora, era desconocida la historia del exgobernador del Valle Juan Carlos Abadía. Tan pronto conoció la orden de traslado a La Picota, sufrió una descompensación de salud y tuvo que ser atendido por médicos y llevado a un centro asistencial. Una vez sea dado de alta, tendrá que llegar al centro penitenciario que le fue asignado por el Inpec. Los traslados continuarán. De La Espriella está decidido a acabar con los privilegios para este tipo de detenidos.