Apenas un día después de que Ecopetrol cerró la compra del 51 por ciento de Brava Energía y tomó el control de la petrolera brasileña, su Consejo de Administración eligió como nueva integrante a Catalina Velásquez Gil, hija del exministro de Defensa Iván Velásquez.
La movida se produjo con la estructura directiva heredada del Gobierno Petro que todavía rige dentro de la estatal y le abrió a la abogada, vinculada a Ecopetrol desde 2007, una silla en la máxima instancia de decisión de la nueva adquisición. Iván Velásquez, cuestionado por los resultados de su gestión en seguridad, dejó el Ministerio de Defensa y terminó como embajador ante la Santa Sede.