La activista hispanovenezolana Rocío San Miguel ha regresado a Venezuela para resolver su situación judicial “en punto muerto”, una decisión con la que quiere reencontrarse con su familia y desbloquear el ‘impasse’ en el que se encuentra tras meses residiendo en España.
“Esta decisión responde a su deseo de reencontrarse con su familia y acompañar personalmente el desarrollo y cierre de esta etapa, con la expectativa de que la situación jurídica pueda resolverse conforme a derecho y de manera definitiva”, informó José Manuel San Miguel, hermano de la activista y portavoz autorizado, en un comunicado.
La familia agradece las “gestiones, acompañamiento y disposición” de todas las personas e instituciones en España que durante el periodo que ha permanecido en el país.
“Agradecemos el respeto a la privacidad, serenidad y estabilidad familiar necesarias para transitar esta etapa con prudencia y responsabilidad”, dice el texto.
En este sentido, recuerda que Rocío San Miguel continúa sujeta a restricciones y medidas cautelares vigentes, “entre ellas la prohibición de dar declaraciones a los medios, así como de realizar cualquier tipo de comunicación publica en prensa, radio, televisión y cualquier otro medio electrónico”, por lo que insiste en que se seguirá informando de su caso a través del entorno familiar.
El comunicado concluye expresando la confianza en que el proceso “pueda avanzar favorablemente y culminar de manera justa y definitiva” para la académica y activista.
Detenida en febrero de 2024 cuando intentaba salir del país, Rocío San Miguel llegó a España en enero de este año en medio de las excarcelaciones iniciadas por las autoridades de Venezuela tras la detención del dictador, Nicolás Maduro, en la operación militar de Estados Unidos en Caracas el pasado 3 de enero.