Con los cambios en la cúpula militar, se conocieron nuevos detalles de la reforma a la inteligencia del Ejército que dejó firmada el exministro de Defensa, Pedro Sánchez, y que será implementada por el Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella.
Dentro de lo que se ha conocido de la reestructuración de la inteligencia, se ha establecido que los cambios tecnológicos deben ser incluidos como una prioridad por parte de la institución militar.
Por esta razón, el Ejército debe priorizar, según establece la reforma, el fortalecimiento de sus capacidades de inteligencia geoespacial y de imágenes, con un mayor empleo de aeronaves no tripuladas para el reconocimiento del terreno y la vigilancia electrónica, además de herramientas digitales que permitan integrar y visualizar, en tiempo casi real, el comportamiento de las amenazas sobre plataformas de información geográfica.
Sin embargo, la reforma también plantea otros desafíos, pues se trata de un proceso escalonado que exige ajustes normativos, aprobaciones presupuestales y trámites institucionales que no pueden acelerarse sin poner en riesgo su viabilidad.
Para lograr la reestructuración, la institución aplicó encuestas a numerosos integrantes de las secciones de inteligencia de unidades tácticas y estratégicas, llevó a cabo entrevistas a oficiales, suboficiales y expertos, tanto en servicio activo como en retiro, y conformó equipos especializados encargados de analizar, uno por uno, los distintos frentes del sistema.
El nuevo diseño de la inteligencia y contrainteligencia del Ejército estuvo a cargo del general José Luis Esparza, quien fue retirado por el Gobierno actual.