La noche de este 21 de mayo se vistió de gala en la ciudad de Bogotá. Allí se remataron en subasta importantes obras de arte, entre ellas el famoso cuadro que Fernando Botero realizó cuando tenía 17 años y que cambió por dos paquetes de cigarrillos con el coleccionista Efrén Ossa.

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La noticia de la salida de esta obra a subasta generó gran expectativa en el mercado del arte, tanto así que diferentes medios internacionales resaltaron la curiosa historia detrás de La Plegaria (1949), del artista antioqueño.

SEMANA, en su momento, pudo entrevistar a la directora de la casa de subastas Bogotá Auctions, Charlotte Pieri, quien fue la encargada de hacer el conteo regresivo para dar por finalizado el tiempo de pujas dispuesto para que el Botero encontrara un nuevo dueño.

Charlotte Pieri, directora Bogotá Auctions. Foto: Bogotá Auctions API

Pieri, cuando se le hizo la entrevista, calificó La Plegaria (1949) como una obra “fundamental”, indicando además que “es una obra fundacional dentro de la trayectoria de Botero”. Esto debido a que fue “realizada cuando tenía apenas 17 años; no solo es una de sus primeras acuarelas conocidas, sino también un testimonio clave de sus inicios dentro de la tradición de la escuela antioqueña”.

La creación del artista antioqueño fue rematada por un precio de 340 millones de pesos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, con la comisión, su valor asciende a más de 400 millones de pesos.

La Plegaria (1949), de Fernando Botero. Foto: Bogotá Auctions

Esta obra perteneció al coleccionista Efrén Ossa, a quien el mismo Botero se la dedicó. Pese a eso, el trasfondo de la adquisición de Ossa es aún más impresionante, pues, como relata Pieri: “La transacción, hoy casi legendaria, se hizo a cambio de dos paquetes de cigarrillos Pielroja”.

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Además de La Plegaria, también se subastó una carta de Fernando Botero a Efrén Ossa, donde “el artista le agradece haber sido el primero en adquirir una obra suya ‘porque la sintió’. Íntima y excepcional, la carta no solo revela la relación entre artista y primer comprador, sino también las inquietudes estéticas de un Botero aún en formación, especialmente notables en los dos bocetos incluidos en el manuscrito”, según la directora de Bogotá Auctions.

Se vendió la carta que Fernando Botero le escribió al coleccionista con el que hizo el cambio por las dos cajetillas de cigarrillo. Foto: Bogotá Auctions

La carta logró venderse por 15 millones de pesos más comisión. Tanto la obra como el manuscrito permiten acercarse a la figura de un Botero joven y trazar una línea de tiempo de su vida para encontrar las tendencias que lo llevaron a explorar el volumen por el que es más recordado.

Charlotte Pieri indica que en La Plegaria “ya se manifiesta su interés por la figura humana y por las escenas de la vida popular, aunque todavía no aparece esa poética del volumen que lo haría mundialmente reconocible”.

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Con esta venta se refuerza lo que ya Pieri había dicho respecto al mercado de Botero en Colombia: “Se mantiene firme, con una demanda sostenida tanto a nivel local como internacional. Existe un interés particular por obras tempranas o con relevancia histórica, como La Plegaria, que no solo tienen valor artístico, sino también documental. Este tipo de piezas, poco frecuentes en el mercado, tienden a generar una atención especial por parte de coleccionistas e instituciones”.