COLOMBIA NO LE es extraña a Julia Loktev, directora estadounidense nacida en la Unión Soviética. Muchos de sus amigos en México son de aquí, y, en su cumpleaños 85, llevó a su madre a hacer parapente en Medellín. También conoce Bogotá. “Amo el país”, le dice a Arcadia, así que no sería raro verla regresar. Antes de eso, hablamos con ella de su galardonado documental Mis amigos indeseables: Parte I - Último aire en Moscú, en el que, en Moscú, sigue en 2021 a un puñado de valientes periodistas mientras se les comienza a tachar de “agentes extranjeros” por hacer su trabajo. No deja de ser impresionante el tesón con el que combaten la maquinaria estatal, que, a fin de cuentas, apagó la prensa libre. No deja de ser duro verlas luchar contra la paranoia que instaura un régimen que no ha tenido problema en envenenar, asesinar, desaparecer a sus oponentes. La producción se puede ver en MUBI, plataforma que también estrenará en unas semanas la secuela, Mis amigos indeseables: Parte II - Exilio.

¿Qué haces tú cuando tu país te declara agente extranjero y te comienza a hostigar? Eso resuelven todas, eso resuelve Olga Churakova. Foto: MUBI
Rusia sigue silenciando las voces de Chernóbil que recogió Svetlana Alexiévich

ARCADIA: Mucha gente ha podido ver su documental, ¿qué reacciones la han sorprendido?

J.L.: Al compartir la película, lo que importa es que la gente ve diferentes detalles, porque tiene mucha textura. Todos los días, cada vez que hablo con alguien, notan algo más. No todas las entrevistas son iguales. Y para mí, como cineasta, quiero crear una película en la que pienses después, de la que quieras hablar con tus amigos y en la que veas diferentes detalles. He tenido personas que se me acercan y me dicen: “Estamos hablando de ella dos meses después”. Eso es maravilloso. No es específica de un país, es específica de las personas.

ARCADIA: Cuéntenos sobre el proyecto. ¿Cuándo surgió la necesidad de contar la historia de estos personajes?

J.L.: Para esta película, casi no hubo tiempo entre la concepción y la ejecución. Realmente me lancé a filmar mientras todo se desarrollaba. A finales del verano y principios del otoño de 2021, Rusia comenzó a nombrar a todos estos periodistas “agentes extranjeros”. Eran medios, pero también individuos. En ese momento solo había 25 agentes extranjeros. Ahora hay más de 1.000, pero era algo muy nuevo que la gente fuera nombrada agente extranjero. Tenía un amigo en Rusia que era presentador en el último canal de televisión independiente que quedaba allí, que ahora, por supuesto, transmite desde el exilio, pero en ese momento todavía podían operar en el país, lo cual es increíble.

El mundo que ves en la película realmente ya no existe en Rusia. Eran los últimos días en que era posible ser un periodista independiente, un activista, un defensor de los derechos humanos en Rusia al descubierto y en oposición a Putin; era una comunidad muy vibrante. Mi amigo Andy es presentador de televisión y dijo que algo alarmante estaba pasando cuando los periodistas tenían que marcar todo lo que escribían, todos sus programas de televisión, todos sus pódcasts y también las fotos de sus gatos en Instagram con un gran párrafo diciendo que esto era obra de un agente extranjero. Es decir, tendrías que poner esto, por ejemplo, en un chat de padres; en cualquier lugar donde aparecieras en público, tendrías que entrar y anunciar “Soy un agente extranjero”, en este largo párrafo, y esto era inquietante. Algo estaba pasando, pero en ese momento no sabíamos que cuatro meses después Rusia invadiría Ucrania, y esto formaba parte del mecanismo de control. Así que tuve una suerte increíble como cineasta porque, al empezar a filmar, cuando sonaron las alarmas y nadie sabía que se avecinaba una guerra, pude capturar estos últimos días de la oposición trabajando abiertamente en Rusia antes de que un millón de personas huyeran al exilio.

Kleber Mendonça Filho, en exclusiva con Arcadia: “En las salas se construye el carácter de la película”

ARCADIA: Es realmente impactante ver ese mundo y saber que ya no está ahí; se siente muy cercano, y ya no es. ¿Qué puede contarnos sobre estos y estas valientes periodistas que siguió?

J.L.: Es muy raro poder ver algo desarrollarse de esta manera, un momento histórico a través de las personas. Por lo general, eso solo sucede en la ficción que se hace muchos años después del hecho. Pero como empecé a filmar antes de la guerra, podemos experimentarlo a través de los personajes.

Todos los personajes de la película tuvieron que abandonar Rusia en la primera semana de la guerra a gran escala, cuando Rusia invadió Ucrania, porque en ese momento el país hizo ilegal llamar a la guerra una guerra.

Básicamente, todos se enfrentaron a esta elección: podemos ir a la cárcel, donde no seremos muy útiles como periodistas porque no podemos informar desde allí, o tenemos que huir del país. Y esta elección se tomó en cuestión de horas. La mayoría estaban sentados pensando: “¿Venimos a trabajar mañana? Oh, no, deberíamos ir al aeropuerto ahora”, y se fueron unas horas después con una pequeña maleta de mano sin saber a qué país iban. Todos ellos continúan trabajando en el exilio como periodistas. Ahora estoy terminando de editar la segunda parte, Mis amigos indeseables: Parte II, Exilio, que los sigue desde los primeros días en que fueron expulsados de su país sin tener idea de a dónde iban, hasta ahora. Y todos continúan trabajando para ofrecer a los rusos una alternativa a la propaganda. Ninguno de ellos puede ir a Rusia porque serían arrestados. Todos siguen trabajando desde el extranjero, principalmente desde Europa occidental y los Estados Unidos.

Anna Nemzer, quizá la voz que más sigue de cerca la directora. Foto: MUBI
En la JEP, un abrazo y unas lágrimas dan pie a una reflexión sobre el perdón necesario de víctimas a victimarios
En rostros como el de Irina Dolinina se dibujan la paranoia y la incredulidad. Foto: MUBI

ARCADIA: Debe sentirse un poco surrealista mostrar la película en un lugar como los Estados Unidos, donde, en cierto sentido, los paralelismos son muy fuertes…

J.L.: Cuando empecé a hacerla, era una película sobre Rusia. Se sentía muy lejana para la mayoría de los estadounidenses; esas cosas no estaban pasando aquí. Y luego, cuando la estrenamos por primera vez en el Festival de Cine de Nueva York, antes de Trump 2.0, aún se sentía distante.

Y, por supuesto, después de este año de Trump, se siente más cerca. Cada día, algo en la película resuena más. Varios críticos han dicho: “Dios mío, ¡esto se trata de nosotros!”. Y así se hace más relevante. La represión se ha vuelto relevante para los estadounidenses y hay muchos detalles que muestran que Trump está haciendo las mismas cosas que sucedieron en Rusia. Aun así, yo pensaba que los capítulos cuatro y cinco, que muestran la guerra a gran escala, no tocaban a los Estados Unidos. Y bueno, esa idea duró poco. Ahora tenemos las que Trump llama “excursiones” u “operaciones especiales de combate”. No usa la palabra guerra, así como Putin no la usa. Así que tengo un poco de miedo de ver qué más se volverá relevante…

LA PELÍCULA ABORDA LO QUE SUCEDIÓ EN RUSIA, PERO CON EL PASO DE LOS AÑOS, LOS ECOS REPRESIVOS TAMBIÉN GOLPEAN A ESTADOS UNIDOS.

ARCADIA: En una época como esta, en la que cuesta mantener la atención de la gente, ¿qué tanto le hizo pensar escoger formato largo?

J.L.: Es larga, pero no es lenta. Es larga, pero increíblemente rápida. Probablemente serán las cinco horas y media más rápidas de tu vida. Además, es como hacer una maratón de una serie. Creo que es parecida a la conexión que te ofrecen las series, donde realmente conectas, pasas tiempo con los personajes, los conoces y los sientes. Eso ofrece la duración, porque sucede increíblemente rápido. Esa es la ventaja: llegas a ver la vida.

Elena Kostyuchenko ante la amañada ley. Cred: Evgeny Feldman. Foto: MUBI
‘Llueve sobre Babel’, ‘El juego de la vida’, ‘Lejos, Aquí’, ‘La marcha del hambre’ y ‘El perfecto culpable’

ARCADIA: ¿Ya está terminada la segunda parte?

J.L.: Casi terminada, casi lista para lanzarla en otoño. Y sí, ¡serán otras cinco horas y media o seis!

ARCADIA: ¿Se permite trabajar en algo más al tiempo?

J.L.: Este proyecto se ha apoderado de mi vida desde que empecé. No tenía idea de que iba a ser así, en octubre de 2021. Cuando termine, pensaré en lo que viene.

ARCADIA: Pasó y sigue pasando mucho tiempo entre estos valientes periodistas. ¿Cómo define la valentía frente a esta opresión que aplasta en tiempo real?

J.L.: Es importante para mí que ninguno de ellos se considere heroico. Para mí, la verdadera valentía es levantarse al día siguiente y trabajar por algo en lo que crees. Incluso cuando no ves que dé resultados, sigues haciendo lo correcto día tras día. No te rindes, así no veas los resultados. Algunas personas simplemente definen eso como locura: hacer lo mismo día tras día cuando no da resultados.

La valentía de estas periodistas radica en que no se consideran heroínas, solo quieren hacer su trabajo. En la imagen, Olga Churakova y Sonya Groysman. Foto: MUBI
Maria Ressa, premio Nobel de Paz 2021, habla con SEMANA: “El coraje no es algo que sacas del aire”

Pero cuando crees en lo correcto, eso es lo que tienes que hacer: seguir y saber que estás haciendo una diferencia, incluso cuando no estás viendo el cambio visible que esperabas. Porque, en el fondo, sabes que sí está marcando una diferencia.