No era para menos. En la puerta del basecamp del rodaje de una producción de alto vuelo como SSNHP 4, dos vidas se perdieron en circunstancias terribles y otra lucha por recuperarse. Las personas que salieron en rescate de sus compañeros atacados comparecerán ante la justicia por la muerte del criminal, un hombre con claros problemas mentales y capacidad de hacer muchísimo daño. Aquí, vale decirlo, el uso de los videos de cámaras de seguridad solo se justifica en el marco de ese proceso. Todo mal. Todo...
Cuando el sector se enteró de la violenta muerte de sus colegas, se desató un caudal emocional que llevaba años acumulando frustraciones, abusos y malos tratos. Siempre a punto de estallar pero silenciado porque hablar significa, usualmente, ser borrado y no volver a trabajar (una realidad que no solo toca al sector audiovisual). Tristemente, la verdad salió a la luz a un costo altísimo, y la pregunta es, entonces, ¿seguirá todo igual? Eso parecían querer los altos mandos de esta producción, pero se vieron obligados a detener actividades por un tiempo, porque el show no siempre debe continuar. Pero no son la única productora que recorta costos, especialmente del lado de quienes no se pueden quejar...
En esta industria colombiana que produjo 70 películas al año y atrajo múltiples producciones internacionales por los beneficios económicos que ofrece y la disponibilidad de mano de obra pila y “barata” (que, se va viendo, es más bien sinónimo de “desprotegida y librada a su suerte”) las cosas no pueden seguir igual.
Solo hizo falta ver los cientos de posts en Instagram y otras redes de integrantes de la industria que planteaban su luto desde el mensaje “Silencio en el set”, y luego, describían desde sus experiencias y las de sus colegas los abusos callados que cargan miles de personas sobre las condiciones de trabajo en el mundo audiovisual en Colombia.
En este mundo, claramente, hay dos realidades paralelas: una celebra (y razón no le falta) talentos y producciones en festivales como el FICCI y premios como los India Catalina y los Macondo, destacando un nivel de producción histórica en términos de cine y series, aplaudiendo a directores, actores y productores: la otra, la hasta ahora silenciada, la del crew que se mata día y noche, por meses, en condiciones brutales, para que todo suceda. La pregunta es, entonces, ¿seguirá todo igual?
La pesadilla que se vivió en el rodaje de Sin senos no hay paraíso 4, subraya a la vez la crítica situación de inseguridad que vive la ciudad y el hecho de que, cuando una producción recorta presupuestos en rubros tan sensibles como la seguridad, las consecuencias pueden ser nefastas.
Muchos de estos recortes podrán obedecer a falta de presupuestos, si se habla de producciones independientes hechas por amor al arte... Pero un hecho así resulta injustificable, así se haya normalizado, en producciones tan grandes. Demasiadas voces del sector aseguran off the record que muchos de los recortes obedecen a incentivos perversos para los productores, que entre más barata sacan la obra, más reciben y mejor quedan posicionados para proyectos futuros.
Porque no escapa a los miles de trabajadores esforzadísimos del sector que si hay una luz vasta y costosa, habrá seguridad para la misma; si hay un arma especializada, habrá seguridad, pero cuando hubo gente, esta no apareció por ningún lado...
Desde el desayuno se ve cómo será el día, dice un adagio popular. Y lo mencionamos porque antes de que sucediera el horrible incidente, esa misma producción quitó los desayunos a todo el crew, y solo la protesta enérgica de uno de los talentos actorales logró revertir la medida. ¿Comer? ¿Alimentarse? ¿Eso para qué sirve?
Cuando cubrimos los Premios Platino 2025, en los que la adaptación de Cien años de soledad se alzó como la serie ganadora recogiendo merecidos galardones, muchas voces nos contactaron para poner de presente una realidad silenciada. Los productores y talentos principales reciben la gloria, los reconocimientos, pero los vastos equipos humanos que hacen posibles estas producciones, en logística, en maquillaje en arte y muchos más departamentos, sufren de un descuido que se puede describir como inescrupuloso maltrato. Se abusa de sus tiempos, se les cambian las condiciones...
Además de este pertinente post redactado desde México, que habla directamente de lo sucedido en Colombia, otra cuenta encapsuló muchas rabias del sector invisibilizado al expresar: “Estas productoras reciben contratos extranjeros millonarios v se llenan los bolsillos a costa de nosotros. La industria audiovisual colombiana es “barata y buena”, y eso lo explotan al máximo. Somos mano de obra barata. Se ahorran todo lo que pueden para ganar más contratos, para inflar sus márgenes, y a la producción nos reparten las migajas para que sus números no se vean afectados. Somos los que más trabajamos, los que más nos jodemos, los que sostenemos el set todos los días y somos los que menos ganamos”.
No, no todo puede seguir igual.