El cineasta y realizador audiovisual colombiano Renne Díaz Hernández prepara una película sobre las personas afectadas por la lepra en Colombia y las consecuencias del aislamiento y el estigma que enfrentaron durante décadas. La producción tendrá como uno de sus escenarios principales a Agua de Dios, municipio que ocupa un lugar en la historia de los antiguos lazaretos del país.
Díaz cuenta con formación como realizador audiovisual y multimedia, con énfasis en dirección de cine en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. También estudió Dirección de Cine en CUNY University of New York, producción cinematográfica, producción ejecutiva y guion en Laudem Institute of New York, y Dirección de Actores en la Escuela de Cine Eliseo Subiela de Argentina.
Su trayectoria incluye trabajos en dirección, producción ejecutiva, fotografía, dirección de actores y marketing cinematográfico. Entre sus proyectos se encuentra el cortometraje ‘Ladrón de besos’, ganador del reconocimiento a Mejor Uso de la Línea de Diálogo en Proyecto 48 y, posteriormente, exhibido en el Festival de Cine de Cannes y Filmapalooza, en Los Ángeles.
También desarrolló proyectos como “Abril Soñadora de Sueños”, seleccionado en el Festival Internacional de la Cultura, e “Inmersos”, nominado a Mejor Película en el SmartFilm Festival y reconocido por votación del público. A esto se suma su experiencia como director y productor general en La Chiva Films y su trabajo en Red & Blue Agency como director creativo y director de innovación.
La idea de abordar la historia de las personas afectadas por la lepra surgió durante la pandemia de COVID-19. Para Díaz, las situaciones vividas durante el confinamiento guardaron similitudes con las medidas de aislamiento que durante décadas fueron aplicadas a quienes eran diagnosticados con esta enfermedad: “Uno de los momentos determinantes en los que decidí contar esta historia fue precisamente durante la pandemia que vivimos. Al ver el confinamiento, la paranoia colectiva, el miedo al contacto humano y la forma en que señalábamos al otro por temor al contagio, me di cuenta de que estábamos repitiendo exactamente los mismos patrones que se vivieron en épocas pasadas con la lepra”.
A partir de ese paralelo, el proyecto se articula alrededor de tres conceptos: memoria, estigma y empatía. La película abordará las consecuencias del aislamiento forzado y la separación de personas de sus familias y comunidades.
“Durante décadas, el miedo a la enfermedad justificó en Colombia la segregación, la pérdida de libertades y la fractura de miles de familias bajo el estigma del desprecio. Lo que busco resolver con este proyecto es esa deuda histórica de memoria, utilizando la verdad médica y la empatía para demostrar que el verdadero peligro no es el virus ni la bacteria, sino la ignorancia y el rechazo social”, aseguró.
La película se encuentra actualmente en fase de desarrollo. El proyecto busca también establecer una reflexión sobre las respuestas sociales frente a las crisis sanitarias y la manera en que el miedo y la desinformación pueden generar rechazo.
“Queremos que este proyecto sirva como un espejo para cuestionar nuestras propias reacciones ante las crisis sanitarias y recordar que la dignidad humana nunca debe ser sacrificada por el miedo”, afirma el director.