Pocos saben que António Emílio Leite Couto –quien a los 3 años se rebautizó a sí mismo como “Mia” por su fascinación infantil con los gatos– vive entre dos universos aparentemente distantes. Biólogo de profesión y especialista en la ecología de los manglares de Mozambique, Couto escribe con el rigor microscópico del científico y la sensibilidad metafísica del poeta. Dicen que, durante la guerra de independencia de su país, fue periodista de radio clandestina, experiencia que moldeó su convicción de que las palabras verdaderas no se imponen: se dicen lenta y suavemente al oído de quien sabe escucharlas.
En esta antología de relatos breves, Couto nos traslada a una franja fronteriza en la que lo cotidiano se quiebra para dejar ver lo sagrado. Los personajes de esta colección no son héroes de epopeya, sino seres vulnerables que habitan los márgenes: ancianos que dialogan con la ausencia, cazadores que persiguen bestias intangibles para mantener viva la memoria colectiva y mujeres que tejen el tiempo entre las grietas de la posguerra. En el relato que da título a la obra, el acto de “cazar lo invisible” se convierte en una metáfora sobre el duelo y el deseo de aferrarse a aquello que el colonialismo y la violencia intentaron borrar.
Couto cuestiona el concepto occidental del tiempo lineal. El pasado y el presente coexisten en el mismo espacio; lo invisible no es la ausencia de materia, sino la presencia de lo espiritual que la razón ilustrada no alcanza a medir.
La obra expone las cicatrices indelebles del conflicto armado y la tensión entre la modernidad globalizada y el saber ancestral. Couto demuestra cómo las comunidades periféricas resisten al olvido reconstruyendo su propia identidad a través del relato.
Esta obra de Couto revela las cicatrices del conflicto armado y la tensión entre la modernidad global y los saberes ancestrales.
El autor desentraña la psique del trauma. Los delirios de sus personajes no son patologías, sino mecanismos de supervivencia ante la pérdida y la orfandad cultural.
La arquitectura verbal de Couto bebe directamente del realismo mágico de Gabriel García Márquez y de la reinvención lingüística de João Guimarães Rosa. Al igual que el brasileño en Gran sertón: veredas, Couto forja neologismos a partir del portugués mezclado con la gramática de las lenguas bantúes (como el ronga y el shona). El resultado es un lenguaje híbrido y fluido, en el que nadie jamás tiene la última palabra.
Por la riqueza narrativa de sus relatos y la reinvención del lenguaje que impregna cada una de sus páginas, la obra de Couto ha sido respaldada por los galardones más prestigiosos de las letras universales: el Premio Camões (2013), considerado el máximo galardón en lengua portuguesa; el Premio Internacional de Literatura Neustadt (2014) –a menudo calificado como el ‘Nobel americano’–; y el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (2024), concedido en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como un tributo a la totalidad de su legado e ingenio poético. Estos homenajes ratifican que esta maravillosa colección de cuentos no es un destello aislado, sino el fruto maduro de un maestro indiscutible de la literatura contemporánea. No dejen de leerlo.
*Magíster en Literatura y librera.