SEMANA: Una gran experiencia en radio, televisión y ahora escribiendo un libro. ¿Qué más le falta?
Carlos Antonio Vélez: Ya había escrito un libro en 1994. En este libro aparece la carátula de aquel, que se llamaba Fútbol hoy, mucho más táctico: Arrigo Sacchi, Fabio Capello, etcétera. Era por motivo del campeonato mundial de 1994. Escritor no soy, pero este sí lo hice yo: escribí mi libro, sembré mi árbol, tuve mi hijo y pensaba que había cumplido con el manifiesto de vida. A principios de este año, Diego Garzón, gerente de Planeta, me dijo que la editorial quería hacer un libro. Me imaginé que era de fútbol o táctica, y me dijo que quería una biografía, la historia de mi vida. Le respondí que a nadie le interesaba y me dijo textualmente: ese problema me lo deja a mí y a la editorial, y listo.
Le dije que no tenía tiempo para esa vaina, me pusieron el escritor al que usted le cuenta la historia y después la revisa conforme a lo que quiere. Escogí un candidato que conoce mi carrera, aficionado al fútbol, sabía cómo me expresaba y tuvimos casi 100 horas de conversación. En mis tiempos de gimnasio, en Lima o Miami, y así lo hicimos. Lo revisaba, hasta que me llegó el taco. Por insinuación de amigos, me pidieron que si iba a contar cosas jodidas lo pasáramos por abogados.
La editorial no puso problemas, me pidió que lo que pudiera probar lo hiciera. Mis abogados eliminaron dos o tres páginas cuando iban para impresión. Hablamos de mi vida, la selección, James, Pékerman, Maturana, Álvaro González, Ramón Jesurún y otros temas. Sé que muchas cosas no les van a gustar. Yo no hago libros para que le gusten a la gente. Si vamos a eso, no hago nada. Me dieron carta blanca en la editorial para decir lo que yo quiera.
SEMANA: ¿Qué cosas jodidas cuenta?
C.V.: Que Pékerman fue más el daño que el beneficio para Colombia. Lo explico, lo escribí y digo por qué. De James, en el fondo, creo que es un buen muchacho, pero inmaduro, con muchos conflictos, dificultades, que perdió oportunidades y tiempos. Del Mundial de 2014 creo que no nos encontramos con rivales complicados. Lo de Pinto, que a mí me demandó, perdió la demanda, por supuesto, y la relación que tuve con él, porque la persona que lo hizo conocer en Perú fui yo. Episodios de mi juventud como seminarista o comentarista político.
Son más o menos 300 páginas. La portada la escogió mi señora. Por ejemplo, hay un dirigente satanizado como Álvaro González y será presidente de la Difútbol por muchos años más. Lo conozco porque era el secretario de la Liga de Caldas y yo estaba en la universidad estudiando Derecho, nos vinculamos a través del fútbol, me pidió el favor de manejar el fútbol universitario. Yo trabajé con él en 1973, así que son más de 50 años desde que conozco a ese hombre. No lo conocen y lo critican.
SEMANA: Pero Álvaro González es criticable, por ejemplo, por el veto a Daniela Montoya, que se comprobó…
C.V.: No conozco a Daniela, no sé de ese veto y tal vez es un error. No me he metido mucho en el fútbol femenino. Del fútbol femenino sé muy poquito, pero en la génesis a nivel de ligas, González ha sido muy importante. Solo hablé de la persona que conozco hace 53 años, lo he visto trabajando de sol a sol. Conoce el reglamento como pocos. Es un tipo preparado y es el poder detrás del poder.
SEMANA: Mucha gente dice que usted odia a James Rodríguez, ¿es verdad?
C.V.: Yo no odio a James ni a nadie, pero he sido el único que he tenido las pelotas de criticarlo porque nadie es capaz de hacerlo, pues se mueren del miedo. En el Mundial de 2014 se cagaban del miedo con él, lo mismo que con Pékerman. Antes del mundial juvenil, James era piedra de la discordia en la selección. Si conversan con Eduardo Lara y es sincero, les puede hablar de la resistencia que tenía en la selección nacional, incluso llegó a tener peleas fuertes con los jugadores de aquella época. Se le apareció la virgen en el Mundial de 2014, tengo una manera de comentar diferente, no como un aficionado. Yo veo el partido.
Hablan de su zurda prodigiosa, el rey midas. Yo veía a ese jugador, pero no quitaba un balón, no les daba la mano a sus compañeros, no corría, no marcaba y lo dije en pleno Mundial. Yo me paro a aplaudir a Messi y me daría vergüenza, porque soy un periodista deportivo que tiene que analizar los partidos. A Camilo Vargas le quitaron el protagonismo en el partido contra Uruguay, lo empatamos por él y lo critiqué mucho, pero su maduración en el fútbol mexicano es impresionante. Si Ospina vuelve, pensaría en darle la titular porque Camilo tiene menos defectos técnicos que David. Yo no soy empleado de James, ni de la Federación, ni de la selección. Digo lo que siento y lo que veo. Seguimos jugando con Mina o Santiago Arias, que son una vergüenza, no sé desde cuándo la MLS es un fútbol horripilante. No es más que Daniel Muñoz, Andrés Román o Mateo Puerta. Sino que son del roscón.
SEMANA: ¿En el libro habla de política?
C.V.: Hablé de política y de la ruina en la que estamos, del mal gobierno de este señor que es el que administra los intereses del país, miren dónde llevan la salud. Este tipo de gobierno de izquierda lo viví en Perú. Estos tipos te cortan las piernas para darte las muletas y quedas condicionado. Lo de la salud es acabar con la actual para que sea estatal y quedemos debiéndole al Estado la aspirina o la pastilla que nos den y si no votamos por ellos no nos dan la pastilla y nos morimos. Es lo que buscan. Los gobiernos de izquierda gobiernan a través del caos y es una irresponsabilidad absoluta. En un atentado contra la condición humana. Me parece increíble que 500.000 bogotanos hayan votado por el candidato que ellos tenían. A no ser que sean los de los subsidios, empleados públicos que llevaron a votar o los muertos que también ponen a votar como hace año y pico. Es muy jodido, me parece desastroso.
SEMANA: ¿También cuenta cuando le ofrecieron meterse en política?
C.V.: El expresidente Uribe me llamó dos o tres veces, me mandó a personas de su partido, pero yo dejé muy claro que no era de él, ni de ninguno. Pago impuestos, opino, digo cosas. Él dice que le gusta mucho como enfrento las cosas, las digo y que podía ser útil desde el Senado, y le dije que no estaba preparado. Me dijo: “¿Cómo no va a estar preparado? Usted no ha visto quienes son los que van allá, usted está más preparado”. Lo consulté, pero mi esposa y mis hijos dijeron que no. Le dije que le agradecía mucho, además porque ya había firmado un contrato con RCN para el Mundial. Había unos plazos, me garantizaron en la lista, estar en un lugar importante. De pronto más adelante. Me dijo: “Usted algún día va a dar el paso al costado y devolverle al país lo que el país le ha dado”.
SEMANA: “De pronto más adelante”, ¿sí lo está pensando?
C.V.: Me trató con mucho respeto y cariño, no podía decirle otra cosa. No encontraba otra salida, buscaba algo diplomático. Yo sé que es chimbo, porque sé que mucha gente quiere que me vaya, pero no me voy a ir. Tengo en la cabeza cuándo me voy a ir, pero no es muy pronto. De hecho, cuento en el libro la historia de cuando renuncié a Win.
SEMANA: ¿Cómo sería Carlos Antonio en política?
C.V.: Me gustaría ir a decirles dos o tres cosas a esos tipos allá. Auparon este Gobierno y cuando sucedió lo que sucedió con las elecciones pasadas, salen a decir que van a votar en contra del proyecto de la salud. Es un acomodo, una vergüenza todo esto. Hablan de la gente y no piensan en la gente. Piensan en ellos y sería muy bueno decirles en la cara que definitivamente no tienen ningún argumento. A mí que no me digan que las reformas las hacen después de análisis técnicos o estudios. No, les ofrecen puestos o dádivas. Ahí no me veo. Así digan que odio cuando critico, hay gente que sí odia al país, que es la que hace las cosas para acabar con Colombia. Espero que Carlos Fernando Galán haga algo bueno por Bogotá, que es la ciudad gótica. Solo le falta Batman.
SEMANA: ¿De sus nietos, que son su debilidad, también habla?
C.V.: Claro, de mi familia. Yo soy muy alcahueta, mi señora tiene la rienda, yo suelto y mis hijos me reclaman porque no los dejaba hacer esas mismas cosas a esa edad, pero les recuerdo que la educación de mis nietos la tienen ellos.