Como en el resto del país, el diagnóstico en materia económica y social para el departamento del Atlántico, por cuenta de la pandemia, es crítico. Solo en el segundo trimestre, y gracias al confinamiento, esta región perdió más de 200.000 puestos de trabajo.

Por esta razón, además de las medidas inmediatas para mitigar el impacto entre las familias más vulnerables, la gobernadora Elsa Noguera diseñó con su equipo un programa para que el proceso de recuperación de la actividad económica sea más rápido.

Según explicó la mandataria, se trata de una estrategia en cuatro frentes: 1) pequeños negocios, 2) agro, 3) turismo y 4) obras de infraestructura. El programa lleva por nombre “Atlántico a toda marcha”.

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En el programa de “Tu negocio a toda marcha”, el objetivo es realizar un plan de créditos a propietarios de micronegocios que vieron caído su ingreso por cuenta del aislamiento. En total habrá líneas de préstamos a través de microfinancieras, para cubrir capital de trabajo en la adquisición de materias primas e inventario. Allí hay cerca de 41.000 millones de pesos disponibles para créditos individuales hasta por $50 millones. Con esta iniciativa se logrará la creación de 27.680 puestos de trabajo.

Esta estrategia está acompañada por el programa “Festivales Sazón Atlántico”, que se realizaron en 5 municipios con el objetivo de impulsar las ventas para unas 220 familias de “matronas emprendedoras gastronómicas". El resultado fueron ventas por 200 millones de pesos a lo largo de cuatro fines de semana.

Noguera explicó que para su administración es claro que hay que buscar estrategias que impacten positivamente el flujo de caja de todas estas personas, pues el confinamiento dejó sin posibilidades de trabajo a muchas familias que basan su sustento en oficios informales y en la calle. Por su condición laboral, a estas personas las ventas se les cayeron a cero de un día para otro.

La Gobernación diseñó un plan denominado “Ingreso de emergencia”, que llegó a unos 17.000 beneficiarios en 9 municipios con ayudas económicas directas por cerca de 4.100 millones de pesos en total.

La segunda parte de este programa para la reactivación lleva por nombre “Campo a toda marcha” e implica inversiones por 455.250 millones de pesos para generar casi 33.000 empleos en el agro.

En un primer momento se hicieron inversiones para mitigar el impacto de la pandemia en los pequeños productores con el objetivo de que tuvieran la oportunidad de generar ingreso gracias a la cosecha de cultivos de rápido rendimiento.

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Para lograrlo, se intervinieron 2.250 hectáreas, se entregaron semillas certificadas, fertilizantes y asistencia técnica. En total se destinaron 1.200 millones de pesos a esta estrategia que logró impulsar cultivos con ciclos de no más de cuatro meses y que les podrían dar ingresos hasta por 3,5 millones de pesos por beneficiario y ciclo de siembra. Igualmente, se ofrecieron ayudas a través de un programa que entrega 40 “gallinas ponedoras” a grupos familiares con el objetivo de garantizar su seguridad alimentaria y excedentes para vender. Así, una familia podría garantizar ingresos hasta por 600.000 pesos al mes.

Pero el plan también contempla medidas para mejorar la productividad de los pequeños productores campesinos, ganaderos y pescadores que durante la pandemia enfrentaron muchas dificultades para mantener sus granjas y cultivos. Así, hay inversiones estipuladas para forraje y jagüeyes para ganadería, y también siembra de alevinos para los pescadores.

El objetivo más ambicioso y de largo plazo se refiere al impulso de cultivos de muy buena prospectiva futura y con posibilidad exponencial de crecimiento. Allí se encuentran mango, limón tahití, cacao, palma, plátano, ñame, yuca, melón, patilla y papaya. A estos cultivos se les dará prioridad desde la política.

Otro aspecto clave es el de distritos de riego, con el objetivo de garantizar agua para los cultivos en el sur y el oriente del departamento. Este proyecto en particular requiere una inversión de 351.000 millones de pesos.

En el frente de turismo, la estrategia implica recursos por 372.000 millones de pesos y un objetivo de generar 5.967 empleos. Lo primero es adecuar infraestructura turística en varios municipios con vocación en esta industria. Allí se encuentran obras como el Centro de Deportes Náuticos en Juan de Acosta, el malecón de Puerto Colombia, donde igualmente hay un plan de ordenamiento de playas. Se intervendrá también el Centro Viñedo del Corozo en Tubará y el Ecoparque Palmar del Tití en Luruaco.

En el frente de obras de infraestructura, el principio es básico: la construcción tiene un impacto importante, porque reactiva muchas industrias a la vez. En este frente se impulsará la modernización de la red hospitalaria, la construcción de acueductos, el arreglo de plazas y parques y el impulso de proyectos de vivienda social. En este último segmento, la meta es ofrecer un complemento a los subsidios ofrecidos por el Gobierno nacional, específicamente para la vivienda de interés prioritario.

“La VIP moviliza otras 17 industrias y por cada vivienda VIP se generan 3 empleos directos”, dijo la gobernadora.

La recuperación de la actividad económica es fundamental para todos los colombianos. Lograr nuevas fuentes permanentes de ingreso es la clave para que haya confianza entre los consumidores y recuperar el terreno perdido durante la pandemia. La apuesta del Atlántico es una de las primeras que se conoce en las regiones y debe despertar el interés de otra autoridades para establecer los mejores programas a lo largo del país.