El consumo de frutos secos en Colombia sigue al alza, impulsado por cambios en los hábitos alimenticios y una mayor conciencia sobre la nutrición.
En este panorama, la almendra se consolida como uno de los productos más dinámicos del mercado, con un crecimiento cercano al 30% en el último año, según datos de la industria.
Este comportamiento responde a la búsqueda de alimentos con mayor valor nutricional, fáciles de integrar en la rutina diaria y asociados a beneficios como el aporte de proteína vegetal, grasas saludables, fibra y antioxidantes.
La tendencia también se refleja en otros productos como el marañón, que ha registrado incrementos cercanos al 980%, evidenciando una expansión general del segmento.
El crecimiento de la almendra no solo se da en su consumo directo como snack, sino también en su incorporación en nuevas categorías de alimentos. En particular, las cremas a base de frutos secos han ganado terreno como alternativas versátiles para el consumo diario, al combinar practicidad con valor nutricional.
En este contexto, marcas como Manitoba han comenzado a ampliar su portafolio con productos que integran estos ingredientes en formatos de mayor valor agregado.
Uno de los ejemplos recientes es el desarrollo de cremas que combinan almendra y marañón, alineadas con la tendencia de alimentos más naturales, con perfiles nutricionales balanceados y sin sellos.
Este tipo de productos busca responder a una demanda creciente por opciones que no solo sean saludables, sino también funcionales en distintas preparaciones, desde desayunos hasta snacks.
Además, reflejan cómo la industria está adaptando su oferta hacia propuestas que conectan con consumidores más informados y exigentes.
El dinamismo de la almendra dentro del mercado colombiano sugiere que su participación seguirá aumentando, no solo como ingrediente tradicional, sino como base para nuevas categorías que integran nutrición, conveniencia y diversidad en el consumo.