SEMANA: La energía en la región Caribe es uno de los dolores de cabeza para muchos usuarios. ¿Cómo lo trata la gente cuando se enteran que usted es el gerente de Afinia?
Ricardo Arango: Ando en todas partes con la camiseta de Afinia públicamente, para resolver muchos de los asuntos de la gente. Creo que yo soy el primer auxiliar de servicio al cliente. Tengo como ejemplo a los líderes comunales, los alcaldes, los gobernadores, que permanentemente me están escribiendo sobre algo que ocurre en la energía en una zona específica. A veces, son bloqueos de la vía…
SEMANA: ¿Usted prioriza el llamado de las familias o de los gobernantes?, porque alguna gente dice que demoran en atenderla.
R.A.: Para poner un ejemplo, estoy en un chat que se llama Daños Cartagena, en el que está un líder de las acciones comunales. Cualquier problema en la ciudad, de cualquier tipo, me llama y buscamos la solución. Es un aliado.
Nosotros estamos conscientes de que estamos enfrentando una situación muy compleja, pero en Afinia todo el mundo tiene que entender que es responsabilidad de todos el servicio para todos. Entonces, yo tengo que dar ejemplo. No oculto mi teléfono. He encontrado unos líderes comunitarios excepcionales, realmente interesados en sumar esfuerzos. Ese contacto con la gente es la única manera de entender la realidad del mercado, escuchando a la fuente directa, no a través de anécdotas, que es lo que equivocadamente lleva a muchos a decir: “Afinia es un desastre”. Cuando uno se va a las cifras, se comprueba que no es así.
SEMANA: ¿Por qué siguen enfrentando una situación compleja si ya llevan varios años desde que asumieron este servicio en reemplazo de Electricaribe? Uno pensaría que ha pasado el tiempo suficiente para lograr una evolución.
R.A.: Afinia ha invertido muchísimo dinero acá, en infraestructura 3,5 billones de pesos en cinco años. Es más de tres veces lo que invirtieron en 10 años los seis operadores anteriores.
Cuando llega Afinia, encuentra activos en las subestaciones: transformadores de potencia, circuitos, transformadores del sistema de distribución local. Todo eso era muy antiguo, de 50 años atrás, estaban dañados, en malísimas condiciones.
SEMANA: Pero eso lo debieron calcular cuando decidieron entrar en la operación.
R.A.: Se hizo. Fue parte del compromiso de Afinia en el plan de trabajo a largo plazo con la Superintendencia de Servicios Públicos. Y lo hemos cumplido a rajatabla. Las inversiones son en infraestructura, no en cambiar el mercado, que, en otras palabras, es la forma con la cual la gente se relaciona con el servicio, con las soluciones adecuadas a las posibilidades reales de consumo. Afinia tiene el 92 % de clientes en cuatro tarifas (sin contar con estratos 4, 5 y 6). Una que conocemos como subnormalidad eléctrica y es la nuez del problema en esta zona del país. Y están los estratos 1, 2 y 3. Cuando se observa el comportamiento de la totalidad del mercado (los no regulados, los oficiales, los estratos altos), se ve dónde está el problema. La estructura socioeconómica del Caribe tiene diferencias profundas con el resto del país, especialmente con la Andina. En el Caribe están las ciudades con las mayores tasas de desempleo; índices de desarrollo humano muy bajos; ingreso per cápita menor, casi en la mitad, frente al centro del país. Las variaciones que tiene el índice de precios al consumidor podrían estar reflejando una demanda agregada débil o, en muchos casos, que simplemente no hay demanda, porque la gente no tiene ingresos. Hay una pobreza energética del doble frente al resto del país. El nivel de informalidad es más alto. En suma, las condiciones socioeconómicas del Caribe difieren del resto del país, el clima también, y resulta que la regulación es igual para todos. Solo reconoce una diferencia en función de los subsidios. Eso implica que hay que buscar soluciones y no significa dar más subsidios.
Lo que afectó la caja
SEMANA: ¿Qué fue puntualmente lo que empezó a afectar la caja de Afinia?
R.A.: En 2024 los subsidios empezaron a dejarse de pagar oportunamente. Eso comenzó a afectar la caja de Afinia. Entre Afinia y Air-e está casi la totalidad -en todo el país- de eso que mencionaba como subnormalidad eléctrica.
Eso ratifica que las realidades del Caribe deben ser atendidas de manera diferente.
“La situación es muy crítica desde el punto de vista de caja”
SEMANA: ¿Cuáles soluciones sirven en realidad, porque se ha hablado de muchas?
R.A.: La crisis de Afinia es de caja y la caja tiene problemas derivados de la estructura de costos. Nosotros tenemos problemas de altas pérdidas y bajo recaudo, pese a que ha venido mejorando y las pérdidas hemos logrado contenerlas. Pero en este momento la situación es muy crítica desde el punto de vista de caja. Afinia no tiene caja. Pero ese es un problema que -de alguna manera- tendrá solución de corto plazo y ya hemos hablado con el Gobierno. No queremos quedarnos centrados en la crisis, que es evidente. La crisis de aire.
SEMANA: Pero suena a escenario crítico, porque no sirve aumentar subsidios, no va a bajar la demanda, el calor está encima..
R.A.: Hay muchas soluciones. Arranquemos por las de corto plazo. Lo primero es la caja de Afinia, que deriva de un problema de costos (no depende de nosotros). Esto, para que tenga plata para pagar la energía que compra. Estamos comprando energía, pero el precio en bolsa va para arriba y tenemos bajo recaudo (aunque ha mejorado casi un 3 %). El presidente saliente (Petro) dijo que iba a pagar la opción tarifaria y nunca cumplió. Eso significa para Afinia un billón de pesos.
SEMANA: ¿Por qué Air-e (la otra comercializadora de energía en el Caribe), que podría estar en peor condición que Afinia, logró cobrar la opción tarifaria a usuarios que la debían, los que no pagaron recibos en pandemia, y ustedes no?
R.A.: Esa fue la decisión de Air-e, cobrar esa opción tarifaria muy rápido y fue lo que llevó a que se incrementara la tarifa y causara tanta queja. Nosotros la diferimos hasta el año 2029. Hoy la tarifa de Afinia cobra 77 pesos por la deuda de opción tarifaria y todavía nos deben un billón de pesos.
Fue una política empresarial adoptada. No quisimos impactar a los clientes por recuperar rápido los recursos.
Entonces, la caja se recupera de varias maneras: lo primero es que ojalá el Gobierno pudiera pagarnos la opción tarifaria.
Dos, que nos paguen los subsidios que nos deben, aunque en este momento eso es muy poco: 50.000 millones de pesos, aunque suma, y que en adelante los subsidios se giren de forma oportuna.
La tercera fuente es de los servicios que les prestamos a las entidades públicas, que no los pagan. Entre los 134 municipios que atendemos, la mayoría son de nivel 6, es decir, muy pobres, y no destinan del Sistema General de Participaciones-SGP la plata suficiente para pagar los servicios de energía. Las entidades oficiales (municipales, departamentales y nacionales) nos deben 402 mil millones de pesos. Y eso crece en 3.000 millones de pesos mensuales, y es de deuda de instituciones constitucionalmente protegidas: colegios, prisiones, hospitales, acueductos. El Gobierno nacional puede pagar esa plata y luego cobrárselas a los entes territoriales a través del SGP. En suma, llevamos 1,4 billones de pesos y hay más. La decisión que tomó el Gobierno Petro de doblarnos el anticipo de la retención en la fuente pasó de 10 mil millones a 25 mil millones de pesos mensuales. Quítenos eso. ¿Cómo nos van a cobrar cuando lo único que generamos son pérdidas?
SEMANA: Pueden sanear momentáneamente la caja. Pero, ¿cómo hacer para que la gente pueda pagar el servicio en el futuro si usted habla de que la operación la hacen en una región frágil socioeconómicamente?
R.A.: El hueco de la subnormalidad eléctrica -gente que o paga la energía o come- significa un hueco de 350 mil millones de pesos al año y las personas consumen 59 gigas mensuales, cerca de 180 mil familias, solo para el caso de Afinia.
La situación socioeconómica de esas zonas es crítica, trabajan en la informalidad, ganan para el día a día. Al final de mes no tienen con qué pagar y se vence la factura. Hacemos más de 65.000 operaciones mensuales de suspensión y corte de energía por capacidad operativa en un universo de 1,8 millones de usuarios.
La solución es la energía prepagada, que está dentro del programa Energía a la Medida, para que la gente no acumule deudas, no tiene que esperar una factura impagable. Compra la energía que necesita y puede pagar. Inclusive, esto incentiva el cambio de hábitos con el uso de la energía, como sucede con la recarga del celular: sabes que es limitado y ahorras los minutos.
SEMANA: Pero se requiere un mínimo vital, sino se vulnera el derecho a la energía.
R.A.: No. El mínimo vital es la cantidad de kilovatios subsidiados. Estamos terminando de diseñar una alternativa y es que, a principios de mes, a cada familia que tiene subsidios se le carguen automáticamente una cantidad de kilovatios equivalentes al mínimo vital. Tendría que pagar la diferencia.
“Si hubiéramos actuado como Air-e, no pagar a generadoras, el país ya se hubiera apagado”
SEMANA: ¿Cuánto tiempo llevan sin caja y cuánto pueden sobrevivir más en esas condiciones?
R.A.: Hemos sobrevivido todo el 2026 sin pedir un peso a nuestro dueño, EPM, pero le debemos 2 billones de pesos, pues es el único al que hemos acudido para préstamos.
El grupo EPM, a través de Afinia, en los últimos dos años y medio, ha sostenido el sistema eléctrico colombiano. Esto, porque, como es conocido en el país, Air-e, que es un poco más pequeña que Afinia, dejó de pagar a las generadoras. El único que ha garantizado los pagos es Afinia. Si hubiéramos actuado exactamente igual que Air-e, la deuda ya sería de 8 billones de pesos con los generadores. El sector eléctrico ya se habría quebrado y apagado.
Quejas por apagones
SEMANA: Pero hay apagones. La gente se queja.
R.A.: Los apagones son por sobrecarga del sistema. Es una locura lo que está aumentando la demanda. En mayo subió 13 %. En julio 10 %. Son incrementos desbordados de la demanda.
SEMANA: ¿Por qué no hicieron más contratos para compra de energía para no comprarla ahora más cara en bolsa?
R.A.: Tenemos en este momento una cobertura, a través de contratos de largo plazo, del 91 al 93 % para 2026. Estamos muy bien cubiertos. Pero como la demanda está creciendo quedamos expuestos a bolsa. Mientras más crezca la demanda, mayor exposición, lo que inevitablemente implica que la energía será más cara.