El sonajero sobre la salida de integrantes de la junta directiva de Ecopetrol no se detiene, pese a que el gobierno de Gustavo Petro está en la recta final, por lo cual, no deja de sorprender que se realicen reuniones privadas con el mandatario, solo con participación de algunos miembros del equipo directivo, pese a que una junta es precisamente para tomar decisiones en conjunto.
Sin embargo, en el caso de Ecopetrol, se estaría presentando lo que podría considerarse como una junta paralela, que, según fuentes relacionadas con el tema, tiene chat aparte y hacen reuniones excluyentes, como sucedió este lunes 1° de junio.
El problema es que los que quedan por fuera del convite son la voz de los accionistas minoritarios de Ecopetrol, de las regiones productores de hidrocarburos, y de los trabajadores, este último, más sorprendente aún, pues fue el mismo Gobierno el que insistió para que en el equipo directo estuvieran representadas las bases, y en ese objetivo, se vinculó por elección a César Loza, quien venía del sindicado USO.
La directiva de Ecopetrol es el máximo órgano de administración y dirección de la empresa más grande del país, de la cual, el Estado obtiene buena parte del ingreso para el funcionamiento del aparato estatal. Es decir, las decisiones que allí se toman son determinantes.
El propósito principal de la junta es definir la estrategia corporativa, supervisar la gestión de la administración y proteger los intereses de todos los accionistas, garantizando un manejo técnico, transparente y sostenible de la compañía, según consignan los estatutos.
Y son esos estatutos los que precisamente buscaría cambiar el Gobierno, para lo cual, sin embargo, necesitaría que se convocara a una asamblea extraordinaria de accionistas, escenario en el cual, la voz poderosa que define todas las decisiones es la del mayoritario, que hasta el momento es el mismo Estado, por ser dueño del 88,49 % de la propiedad.
Ya de la junta salió Juan Gonzalo Castaño, miembro no independiente, que fue postulado por el mismo Gobierno, pero se apartó de sus filas, por ejemplo, con lo relacionado al uso del fracking para extraer hidrocarburos.
El equipo directivo quedó integrado por 8 miembros, tras la renuncia de Castaño, quien dijo separarse del cargo por motivos personales. La situación no dejó de plantear interrogantes, pues la existencia de un número impar de integrantes es justamente para que las decisiones se adopten con la mayoría más uno.
En la palestra, ahora, como candidatos a ser reemplazados, aunque sea por presión a los que pueden nombrarlos, seguirían los nombres que son voces distintas en la junta, porque representan a las minorías accionarias.
Allí estaría Luis Felipe Henao, elegido por los minoritarios, entre los que están los fondos privados de pensiones. César Eduardo Loza Arenas, exmiembro de la USO, y Ricardo Rodríguez Yee, emisario de las regiones productoras.