Los trabajadores informales en Colombia son mayoría entre los que figuran en el Dane como ocupados, pese a que su real condición es que, en su mayoría, logran un ingreso para los gastos en el diario vivir, pero tienen muy poco en comparación con los asalariados y empleados formales.
El Dane reveló los capítulos que se desprenden de la información del mercado laboral que recopila la Gran Encuesta Integrada de Hogares y las cifras sobre informalidad laboral no deben pasar desapercibidas, porque, en el fondo, son uno de los túneles que llevan directo a la pobreza.
Los informales aparecen engrosando la lista de ocupados en el país y hasta ayudan a reducir las estadísticas de desempleo, pero en el mundo real, se trata de colombianos que, en general, viven en condiciones difíciles, sin posibilidades de ahorrar o de disfrutar actividades distintas a las básicas: comer, pagar el arriendo y servicios, a veces en condiciones incómodas para una familia (en el caso de la vivienda) y con poco acceso a servicios de entretenimiento.
Los informales, según el concepto del cual parte el Dane para hacer la medición, son todos los empleados que no cuentan con cotizaciones a salud ni a pensión por concepto de su vínculo laboral con el empleador que los contrató.
El hecho de ser informal implica prácticamente estar fuera de todo acceso, no solo al aseguramiento a salud y pensión, pues, si solo se tiene un ingreso que proviene de una actividad laboral que no cuenta con un vínculo laboral certificable, la persona no consigue un crédito, no puede ahorrar y se le dificulta más evolucionar.
En el paquete también se incluyen como ocupados informales a todos los trabajadores sin remuneración, los trabajadores por cuenta propia y patrones o empleadores que hayan quedado clasificados en el sector informal, señala la entidad de las estadísticas.
Y ese es el grueso de la población, pues el dato más reciente, que es el trimestre móvil diciembre 2025-febrero de 2026, en el total nacional hay 55,3 % de personas ocupadas en condición de informalidad. Eso es 5 de cada 10.
Las disparidades por zonas geográficas son abismales. Por ejemplo, en el área rural, el indicador se eleva a 83,3 %, lo que implica que solo uno de cada 6 ocupados tiene aseguramiento social además de su ingreso, generalmente menor al que se devenga en las grandes ciudades.
La ciudad con más informales
Sincelejo, capital de Sucre, tiene el poco honroso rótulo de ser la de mayor informalidad en el país, con un 68,3 %, es decir, casi uno de cada 7 trabajadores van por la vida del rebusque, obteniendo lo que puedan para sortear el día a día.
Ni las grandes empresas se escapan
El capítulo del mercado laboral sobre informalidad laboral revelado por el Dane también aborda el fenómeno por tamaño de empresas y allí se evidencia que no escapan ni las empresas grandes, que suelen verse como las de mayor formalidad.
Por supuesto, la concentración de informales está en la microempresa, donde la estadística es de 84,3 % entre diciembre y febrero.
En la empresa pequeña la informalidad es del 20,8 %, en la mediana la estadística es de 4,8 %, y en la gran empresa es de 2,2 %. En todo caso, casi en todas las categorías se presenta una reducción, a excepción de la pequeña empresa, en la que los números de informales incrementaron en comparación con igual periodo del año anterior.