Varias revelaciones tienen las minutas del Banco de la República, que son una versión detallada de lo sucedido en la reunión de la junta directiva del Emisor de la cual se retiró el ministro de Hacienda, Germán Ávila, luego de escuchar que —por mayoría— se incrementarían una vez más las tasas de interés en 100 puntos básicos.

¿Seguirán subiendo tasas?

En primer lugar, se confirma la razón por la que fue necesario seguir con el ciclo de ajustes (en enero también se subieron 100 puntos), aunque la senda que se tome de ahora en adelante estará marcada por la información que vaya surgiendo.

Según las minutas, la decisión fue tomada no solo por el comportamiento de la inflación total y básica que se ha observado en los dos primeros meses del año, sino “por el fuerte aumento de las expectativas de inflación de los analistas y de las implícitas en los mercados de deuda pública”.

Justo ese argumento de las expectativas de los analistas fue uno de los que criticó el ministro Ávila al término de la junta, al señalar que las decisiones de política monetaria “no pueden basarse solo en la opinión de 25 analistas y centros de pensamiento convocados por el Banco de la República. Hay que oír a otros sectores”.

El presidente Gustavo Petro se refirió al impacto de la guerra en Irán sobre los precios internos de la gasolina. Foto: Adobe Stock/ Presidencia

Ya empezó el efecto de la guerra

El entorno internacional envía una señal que el grupo mayoritario de la junta directiva tuvo en cuenta para tomar la decisión que no le gustó al ministro Ávila. Los cuatro integrantes que se impusieron para que se diera el aumento en 100 puntos argumentaron que ya se están viendo precios más altos en combustibles, fertilizantes y otros productos básicos. Por lo tanto, “se podrían acentuar las presiones inflacionarias en Colombia y el mundo, lo que también ha incrementado las perspectivas de políticas monetarias más contractivas en economías avanzadas y emergentes”.

Los cuatro miembros de la junta del Banco de la República que están alineados en el objetivo de subir las tasas para controlar la inflación notaron que, si bien hubo alivio en el precio de algunos regulados, como la gasolina, no evidenciaron que se disiparan los riesgos inflacionarios sino al contrario: “La inflación anual en servicios continuó aumentando al alcanzar 6,5 % en febrero superior a su registro de diciembre, que fue de 5,9 %”, dicen las minutas.

Salario mínimo e inflación

Salario mínimo está presionando

Otro tema que poco acepta el Gobierno también aparece en el documento ampliado de la reunión de la junta del Banco de la República. Se trata del incremento en el salario mínimo en 23 %, lo que a juicio de buena parte de las opiniones también genera riesgos de aumento de la inflación.

Junta directiva del Banco de la República, marzo de 2025. Mauricio Villamizar, Bibiana Taboada, César Augusto Giraldo, Olga Lucía Acosta, Germán Ávila Plazas, Laura Moisá y Leonardo Villar. Foto: Banco de la República

No obstante, en la junta directiva, de acuerdo con las Minutas, algunas voces sustentaron que tales afirmaciones se basan en análisis especulativos, sustentados solo en revisión de literatura.

Como argumento, los mayoritarios en la junta también señalaron que la premura con las decisiones de política monetaria son para evitar escenarios de mayores y más prolongados incrementos en la tasa de interés en el futuro. No hay que olvidar que el Gobierno ha dicho que se trataría más de “decisiones políticas que científicas”.

Y como el Ministerio de Hacienda mostró el Plan Financiero para 2026, en el que el ajuste en la proyección del gasto no está alineado con las estimaciones que tiene el CARF (Comité Autónomo de Regla Fiscal), la junta también evidenció su preocupación al respecto.

La contraparte

De los siete integrantes de la junta, tres están en otro terreno, abogando por un camino distinto al de la mayoría. En esta oportunidad fueron dos los que pidieron una reducción de 50 puntos básicos, y el tercero se inclinó por una estabilidad.

Para el caso de los dos que pedían entrar en una senda reduccionista de las tasas, el argumento es que “la inflación observada ha mostrado una disminución importante frente a los picos alcanzados en años anteriores y que esta responde más a choques de oferta e indexación a la inflación pasada, que a excesos de demanda que justifiquen una postura contractiva de la política monetaria”.

Los dos integrantes de la junta con propuesta bajista de tasas advirtieron que la política monetaria que se está aplicando es “altamente contractiva”, y argumentaron que ya Colombia tiene tasas de interés reales entre las más altas de la región junto con Brasil.

Su posición en todo momento fue la de insistir en lo inoportuno de seguir incrementando tasas mientras el entorno de la economía global se ha agravado.

Adicionalmente, también pusieron de presente el grave efecto sobre la deuda pública, si la decisión de la junta es seguir incrementando tasas. “Generaría presiones al alza sobre la tasa de interés de la deuda pública y desvalorizaciones de los TES en el mercado".

El voto solitario

Hubo un integrante de la junta directiva del Banco de la República que se apartó de los dos grupos anteriores.

De manera solitaria, votó por mantener inalterada la tasa, argumentando que el país aún está inestable por el impacto de la pandemia, lo que implica que se está dando “una recomposición de la estructura económica tanto en lo productivo como en el empleo, pero esos efectos aún no se pueden medir”.

Por lo tanto, manifestó que el Estado puede cumplir un papel activo para generar confianza, objetivo que sería malogrado si siguen los aumentos continuos de la tasa de referencia.

Precisamente, la diversidad de puntos de vista es lo que algunos creen que enriquece el debate, y es lo que quieren defender al reclamar por la independencia del Banco de la República frente a la posición que asuma el Gobierno.