Hace un año, el sistema de pagos inmediatos conocido como Bre-B, implementado por el Banco de la República, causaba cierta reticencia. Realizar una transacción en el celular, desde una cuenta bancaria, hacia cualquier destinatario, independientemente de a qué entidad financiera pertenecía era algo que causaba preocupación.
Ahora, las cifras que reporta Bre-B evidencia que esos temores fueron superados. En solo un año de operación tiene 36 millones de clientes, lo que equivale al 67 % de la población colombiana.
En los 12 meses, desde que entró en operación Bre-B, ya registra 115,4 millones de llaves, teniendo en cuenta que cada persona puede registrar cuatro por cada cuenta bancaria.
Todos los números que se relacionan con Bre-B suenan gigantes. “Desde su lanzamiento en 2025 y hasta el 24 de septiembre de 2026, el sistema ha procesado 1.702 millones de transacciones por $250,7 billones de pesos, lo que corresponde a un promedio de $147.249 por transacción”.
Este sistema de pago, habitualmente, es comparable con PIX, implementado en Brasil. Ahora, para equiparar el resultado, hay que mencionar que PIX entró en 2020, cuando Brasil tenía 211,8 millones de habitantes. En los primeros 12 meses, el sistema registró 348 millones de claves, cerca de 7.000 millones de transacciones acumuladas y 104,4 millones de usuarios, equivalentes al 62,4 % de la población adulta de Brasil, es decir, un poco menos del porcentaje que ahora registra Colombia.
Evolución en marcha
En los países en los cuales se ha implementado un sistema de pagos inmediatos la evolución ha sido la constante. Principalmente, los cambios en la seguridad de las transacciones, que es uno de los puntos que preocupa a los usuarios, es el foco de los ajustes.
Según las estadísticas presentadas por Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, antes de Bre-B, cerca de 25 entidades participaban en esquemas de pagos inmediatos. Hoy ya son 245 entidades conectadas, incluidas más de 172 cooperativas y seis sistemas de pago.
Lo cierto es que, una vez superados los miedo, por ejemplo al de la asignación de una clave que sea el número del celular o la cédula, se genera una ola de adhesiones, como las que se ven en Colombia, en donde ya no parece haber un negocio, un servicio, por muy pequeño que sea, que no esté conectado a este sistema de pago.
Lo cierto es que hay usuarios de zonas rurales e intermedias que ahora pueden acceder a servicios de pago modernos e interoperables, algo que hace algún tiempo era impensable.
Las empresas pueden hacer recaudos, pagos a proveedores, nómina y dispersión de recursos. “El potencial de Bre-B va más allá de ofrecer una nueva forma de transferir dinero. El reto está en que las empresas puedan integrar los pagos inmediatos directamente a sus productos, procesos y experiencias digitales, de manera que mover dinero deje de ser una operación aislada y pase a formar parte de la experiencia del cliente”, señalan voceros de Bre-B.