Tres temas prioritarios serán abordados por el nuevo gobierno elegido en Colombia, a partir del 7 de agosto, fecha en la que tomará las riendas del país el presidente Abelardo De La Espriella. Ellos son la seguridad, la energía y la salud, según confirmó el ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, en reciente entrevista con SEMANA.

Particularmente, la salud es uno de los más sensibles y ha estado en el ojo del huracán, con una reforma negada en el Congreso de la República, de manera reiterada, y una fuerte tensión política y social alrededor de la crisis que tiene a los pacientes sin atención y sin medicamentos oportunos, según lo denuncian con frecuencia.

La crisis de los medicamentos es la primera que debe resolver el nuevo presidente

En busca de ayudar a construir la política pública alrededor de la salud, el centro de pensamiento económico Fedesarrollo presentó uno de sus llamados Documentos de Política Pública para el Gobierno 2026-2030.

Allí, más allá de los diagnósticos, que, entre otros, están hechos y claros, se plantean fundamentalmente propuestas para sacar adelante un sector en grave crisis.

Dentro de los mensajes principales que envía Fedesarrollo está que “el sistema de salud no está amenazado solo por la corrupción”. Ello, en el contexto en el cual el Gobierno saliente ha sacado a relucir, y en alto relieve, es la corruptela: desvío histórico de recursos públicos, facturación fraudulenta y falta de regulación que ha permitido a ciertas entidades administrar dineros de la salud en beneficio propio”.

Para Fedesarrollo, también hay una “insuficiencia crónica de financiamiento”, la cual es una amenaza igualmente grave para el funcionamiento del sistema.

Otra de las ideas que deja claras este centro de pensamiento económico es que el debate no debería centrarse en eliminar actores, como se ha propuesto hasta ahora con las EPS, sino en “corregir los incentivos entre los existentes”.

Un cambio, no un reemplazo

En el informe, Fedesarrollo señala que “el sistema premia la contención defensiva de costos más que la calidad, el acceso y los resultados en salud; el eje de la reforma es cambiar esos incentivos, no reemplazar a quienes operan el sistema”.

Marcela Meléndez, directora de Fedesarrollo. Foto: World Bank Live

Adicionalmente, el centro de pensamiento económico que lidera Marcela Meléndez argumenta que lo que Colombia necesita es “una estrategia diferenciada por territorio”.

El sistema de salud llega enfermo al próximo cuatrienio. ¿Aún tiene remedio?

Para sustentar su hipótesis, ponen sobre el tapete las estadísticas, según las cuales, en once departamentos —unos 3,5 millones de personas en el 45 % del territorio— “el problema no es la competencia entre aseguradores, sino la ausencia misma de oferta médica”.

Agregan además que los problemas del sistema urbano no son los de las regiones rurales y periféricas; por lo tanto, requieren una lupa diferente.

Otras prioridades

El informe de Fedesarrollo plantea otros mensajes que deben hacer parte del debate para

  • La corrección es posible sin desmontar el sistema. Colombia puede recuperar la estabilidad operativa del sistema y preservar sus logros —el 99 % de cobertura y una caída histórica del gasto de bolsillo— mediante una agenda gradual, ambiciosa en sus instrumentos y prudente en su tono.
  • No hay agenda de salud viable sin una agenda fiscal explícita. El sistema requiere recursos adicionales, pero mayores recursos no bastarán sin reformas que mejoren los incentivos y la eficiencia del gasto.
  • El éxito debe medirse por resultados concretos para los pacientes —sostenibilidad financiera, acceso y calidad—, no por indicadores de actividad. La pregunta de fondo no es cuántos actores se reorganizaron ni a quién se reemplazó, sino cuánto mejoraron la atención y la protección de las familias. Ese debe ser el criterio central del debate presidencial.