La semana anterior, el Gobierno radicó en el Congreso el nuevo Presupuesto General de la Nación: fue el “sinceramiento” de las cifras y las verdaderas cuentas que tiene el país en materia fiscal.
La situación es preocupante: el proyecto fue presentado por un monto de 635 billones de pesos, lo que representa un aumento de 59,3 billones frente a la propuesta previa que presentó el gobierno Petro. El nuevo presupuesto es consistente con un incremento de 9,3% frente al observado en 2026 y marca un máximo histórico equivalente al 29,3% del PIB.
Para Corficolombiana, el sinceramiento de cuentas combina reconocimiento de pasivos ocultos, corrección de supuestos macro y revisión de ingresos. Dos tercios del mayor monto del presupuesto, unos 37,4 billones de pesos, corresponden a mayor servicio de la deuda y un tercio (cerca de 24,9 billones) al reconocimiento adicional de funcionamiento, mientras la inversión cae 3 billones.
Bancolombia, más allá de la corrección observada la semana pasada, destaca que el reconocimiento explícito de las necesidades fiscales para 2027 y la intención de orientar los esfuerzos hacia una reducción del gasto constituyen una señal positiva para avanzar en el proceso de ajuste que requieren las finanzas públicas. “De ahora en adelante, la clave estará en la capacidad del Ejecutivo y el Legislativo para construir una discusión transparente sobre la magnitud, la viabilidad y la composición del ajuste necesario”.
La revisión de los supuestos macroeconómicos también incide en el ajuste de las cuentas. Como advierte Corficolombiana, el Ministerio de Hacienda revisó la inflación de cierre de 2026 de 6,0% a 6,8%, lo que eleva la indexación legal del gasto. También redujo el crecimiento del PIB de 2027 de 2,2% a 1,8% y modificó la Tasa Representativa del Mercado (TRM) promedio de 2026 de 3.757 a 3.433 pesos, y la TRM promedio 2027 a 3.461, lo que reduce el recaudo nominal por IVA externo y aranceles.
Además, la transparencia del nuevo proyecto de presupuesto se traduce en necesidades de financiamiento mucho más altas. Las necesidades de financiamiento pasarían de 130,4 a 266,3 billones de pesos. Los desembolsos internos (emisión de TES) pasarían de 84 billones a 150,9 billones de pesos y los externos de 25,9 a 87,7 billones de pesos. “La composición de las fuentes resume la principal tensión: mejor calidad jurídica, pero mayor fragilidad financiera”, afirma Corficolombiana.
Según el análisis de Anif, las necesidades de financiamiento del Gobierno Nacional Central (GNC) casi que se duplicaron, revelando un aumento de más de 135 billones de pesos explicado principalmente por el deterioro del balance primario que representa cerca del 80% del aumento del déficit a financiar. “En ese sentido, se incluye un aumento de 61,8 billones de pesos en fuentes externas de financiamiento, y 66,8 billones de pesos en fuentes de financiamiento interno, lo que en conjunto resultan en un aumento de la deuda neta del Gobierno Nacional Central desde el 58,9% estimado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2026 hasta el 66,2% del PIB en 2027, muy cercano al límite del 71% del PIB estipulado por la regla fiscal”.
Ante este panorama, el Gobierno nacional anunció la presentación de una Ley de Ajuste Fiscal, orientada a reducir el déficit primario de 2027 en 2,2 puntos del PIB, equivalentes a cerca de 45 billones de pesos. “Se trata, sin embargo, de una medida aún pendiente de materializarse y cuya aprobación depende del Congreso de la República. De acuerdo con el ministro de Hacienda, el ajuste se implementaría de manera gradual, pero tendría un carácter permanente. De concretarse, el déficit total se reduciría de 9,4% a 7,2% del PIB en 2027, mientras que el déficit primario pasaría de 4,5% a 2,3% del PIB”, señala Anif.
A la ley de ajuste fiscal o conocida como de rescate económico, se sumará un paquete de medidas de ajuste en el Plan Nacional de Desarrollo.
“El camino para recuperar la sostenibilidad fiscal será largo y las metas todavía lucen optimistas. El ministro Gómez señaló que, hacia 2030, el Gobierno busca alcanzar un balance primario positivo y estabilizar la deuda neta alrededor de 64% del PIB, en lugar de que ascienda hasta 82%. Solo en 2027, la desviación frente a la Regla Fiscal aumentaría de 0,8 a 4,7 puntos del PIB. Esto reduce significativamente la probabilidad de que la Regla vuelva a operar bajo sus parámetros actuales en 2028, como hemos advertido”, asegura Corficolombiana en su análisis.
De acuerdo con un informe de Bancolombia, la reacción de los activos locales no se hizo esperar y, en la jornada posterior a la publicación del documento, se observaron desvalorizaciones generalizadas.
Por un lado, la tasa de cambio avanzó 1,35% el viernes y se cotizó en promedio en 3.203 pesos por dólar. Este movimiento además estuvo enmarcado en un fortalecimiento generalizado del dólar a nivel global, ante una postura más restrictiva en el discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh. Sus declaraciones llevaron al mercado de futuros a descontar una mayor probabilidad de un incremento de la tasa de la Fed en septiembre.
Agrega Bancolombia que, “en paralelo, los rendimientos de los TES aumentaron 25 puntos básicos en promedio, con desvalorizaciones más acentuadas en la parte larga de la curva. Por su parte, los CDS a 10 años subieron hasta un nivel de 240 puntos básicos, cifra no vista desde junio. En efecto, la perspectiva de una mayor oferta de títulos en el mercado de deuda pública durante 2027 pudo haber inclinado a algunos inversionistas a reducir la exposición de sus portafolios a la deuda pública” asegura la entidad en su análisis.
Según sus cálculos, las necesidades de financiamiento del Gobierno para el próximo año, si se aprueba el presupuesto en los términos presentados, ascienden a 266,3 billones de pesos, lo que implicaría un incremento de la deuda neta hasta el 66,2% del PIB.
“Aunque aún está pendiente conocer el detalle de la estrategia de financiamiento del Gobierno, una parte relevante de estos recursos provendría de mayores colocaciones de TES (150,9 billones de pesos) y de desembolsos externos por 87,7 billones de pesos. Con esto en mente, las colocaciones alcanzarían el 11,0% del PIB, la segunda cifra más alta desde 2006, solo superada por el registro observado durante la pandemia. Ahora bien, la ampliación del presupuesto refleja un sinceramiento necesario de las obligaciones presupuestales de 2027, más que una expansión del gasto. El aumento estuvo concentrado en una estimación más realista del servicio de la deuda (37,4 billones de pesos adicionales) y de los gastos de funcionamiento (24,9 billones de pesos adicionales)”, afirma Bancolombia.