Una guerra en Medio Oriente, con un eventual cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una tercera parte del petróleo que se comercializa en el mundo, no era un escenario esperado. Y aunque un conflicto de esa magnitud pudiera estar contemplado en los análisis de quienes realizan las proyecciones presupuestales de los países, los ministerios de Hacienda suelen ser conservadores al estimar los supuestos con los que elaboran sus planes de financiamiento.

Así ocurrió en Colombia. El Plan Financiero de 2026 se diseñó con un precio del petróleo de 59,2 dólares por barril. Sin embargo, según análisis del Banco de Bogotá, el promedio registrado en lo corrido del año ha sido de 92 dólares por barril.

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Es bien sabido que Colombia enfrenta uno de los escenarios fiscales más desafiantes de los últimos años, como incluso lo ha reconocido el propio Gobierno. En ese contexto, los mayores precios del petróleo podrían convertirse en un alivio para la administración que resulte elegida el 21 de junio en la segunda vuelta presidencial, en la que competirán Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.

Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda Foto: Semana, AFP

Los analistas del área económica del Banco de Bogotá así lo estiman al señalar que “el petróleo podría dar una mano en el proceso de ajuste fiscal requerido”.

Los expertos citan cálculos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA), según los cuales “en el año completo el precio del petróleo promediaría los 95 dólares, mientras que en 2027 oscilaría alrededor de los 80 dólares por barril”.

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2 % del PIB, una reforma tributaria

Para el Banco de Bogotá, de concretarse ese escenario, se trataría de una sorpresa positiva en materia de ingresos para la Nación. “El choque petrolero podría generarle ingresos a la Nación en 2027 de hasta 2 % del PIB”, es decir, cerca de 43 billones de pesos.

Eso representaría casi un 1 % del PIB adicional frente a lo que había proyectado el Ministerio de Hacienda antes del choque, recuerdan los expertos de la entidad financiera.

Camilo Pérez, director de investigaciones económicas del Banco de Bogotá Foto: Getty Images

Como una tributaria

En el escenario más conservador, los mayores precios del petróleo podrían representar ingresos adicionales para la Nación por cerca de 21 billones de pesos, una cifra equivalente a la de una reforma tributaria.

Aunque se trata de un monto significativo, no reemplazaría la necesidad de tramitar un proyecto de ley tributaria ante el Congreso de la República, pues no corresponde a ingresos permanentes, como los que requiere el Estado para financiarse. Por el contrario, estos recursos estarían sujetos a una coyuntura específica y, por tanto, a la volatilidad de los precios.

No obstante, para los analistas del Banco de Bogotá, “el accionar del Gobierno ante el choque en ingresos será clave”.

Crisis fiscal. Ministro de Hacienda, Germán Ávila. Foto: SEMANA

Se requiere un buen manejo de la plata

De acuerdo con el análisis realizado por los expertos, “si el Gobierno mantiene un gasto moderado, con un ajuste del salario mínimo acorde con el criterio técnico; un supuesto de ingresos y gastos en el presupuesto de la Nación ajustado a la estructura económica del país; y una modificación en los precios de los combustibles que reduzca el déficit del FEPC (Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles), los mayores ingresos petroleros podrían contribuir al ajuste del déficit primario en, por lo menos, 1 % del PIB”.

En un escenario en el que el manejo de esos recursos no sea el adecuado —por ejemplo, si los mayores ingresos llevan también a un aumento del gasto—, se configuraría lo que los analistas calificaron como “una oportunidad perdida para iniciar una fase de corrección de los elevados desbalances presupuestales que exhibe la Nación”.