El debate sobre el salario mínimo está encima y hay expectativa por las decisiones que se tomarán en ese sentido, porque se tiene el antecedente de las alzas aplicadas en el pasado gobierno Petro, que apretaron al empresariado y aún causan efectos en la inflación.

Las cifras empiezan a ponerse sobre la mesa, mientras el común denominador de las posiciones es que se retomen las variables que habitualmente han hecho parte de la fórmula para establecer el número sobre el cual se va a iniciar la negociación.

En la pasada mesa tripartita se puso énfasis en el salario vital, como nuevo concepto para definir el alza, y terminó en un 23 %. En ese entonces, poco se escuchó al empresariado.

En la actualidad, previo a la instalación oficial de la mesa de negociación, con el cronograma en mano, el presidente de Bancolombia, hoy Grupo Cibest, Juan Carlos Mora, lanzó una cifra.

A su juicio, la cifra debe volver a retomar la antigua fórmula, valorando el criterio más importante: evitar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, es decir, “compensarles con la sumatoria de la inflación, la productividad y tal vez unos pequeños puntos”.

Entre 8,5 % y 9 %

En suma, si la inflación va a ser de 6,29 %, más 1,5 o 2 puntos de productividad, Mora habló de un incremento que bordearía el 8,5 % o 9 %.

Según su visión, “el salario mínimo tiene un componente social, pues detrás de este hay familias, un grupo de personas para las cuales ese ingreso es importante”.

Así las cosas, el banquero expresó que hay que buscar un equilibrio entre lo que le conviene a la economía y a los trabajadores.