Aunque se han registrado avances, sobre los hombros de la mujer sigue cayendo la mayor parte de la responsabilidad del trabajo no remunerado. En consecuencia, ellas siguen siendo más vulnerables a la pobreza o al menor ingreso en relación con sus pares masculinos.
Así lo revela la Encuesta Nacional de Uso del tiempo Libre presentada por la directora del Dane, Piedad Urdinola, en la que se evidencia que, en pleno siglo XXI quedan muchas diferencias por sorterar.
Si bien es más frecuente ver al hombre ayudando en tareas domésticas, las estadísticas muestran que en el total nacional, ellas invierten 7 horas 35 minutos en actividades por las que no reciben un peso, mientras que en el caso del hombre las horas son solo de 3 con 14 minutos. “La participación femenina en trabajo no remunerado alcanza el 89,8 % y es 1,38 veces mayor a la de los hombres”, señala el Dane.
En las estadísticas se muestra que siete de cada 10 hombres en el país cuenta con un trabajo remunerado y en el universo femenino la cifra baja a 4 de cada 10 mujeres.
El efecto de esa data se ve en el trabajo gratis que se hace en el hogar. 2 de cada 10 hombres preparan alimentos y en el caso de ellas, la cifra sube a 8 de cada 10. “En las labores domésticas no remuneradas, el suministro de alimentos para el hogar registró la mayor participación femenina (78,1 %), mientras que en los hombres fue de 32,8″%“, argumenta la entidad de las estadísticas.
Aunque las mujeres son multitareas y, en general, adelantan de manera simultánea las labores no remuneradas, es claro que les queda menos tiempo para actividades que hacen parte de la calidad de vida de las personas.
Si la ropa se daña, tomar la aguja y el hilo tampoco parece ser algo muy apetecido por los hombres. En el mantenimiento de vestuario para el hogar participa el 37,3 % de las mujeres frente a un 10,5 % de los hombres. Dicha tendencia, aunque refleja que ellas dedican más tiempo al trabajo no remunerado, también muestra el posicionamiento de tareas que los hogares prefieren contratar para que alguien las haga.
Disparidad de cargas, acentuada entre migrantes
El Dane suele poner el foco en las diferencias que hay por grupos poblacionales y esta vez también lo hizo con varios. Se destaca lo que sucede en la población migrante, en donde las mujeres dedicaron 9 horas y 3 minutos diarios al trabajo no remunerado, frente a 3 horas y 28 minutos de los hombres.
Entre tanto, en trabajo remunerado, las mujeres registraron 8 horas y 29 minutos diarios, mientras que los hombres alcanzaron 9 horas y 39 minutos.
Las bogotanas, muy dedicadas al hogar
En los resultados de la encuesta de uso del tiempo libre, del Dane se concluye además que las mujeres bogotanas, en comparación con las demás regiones, son las que más tiempo dedican al cuidado de niños menores de 5 años; al cuidado físico de otras personas en el hogar, y al apoyo no remunerado de personas en el hogar.
En lo que respecta a tiempo de dedicación a actividades personales, que incluye educación, ir a la iglesia, hacer deporte, encontrarse con amigos, ir a espectáculos, “los hombres y las mujeres de la Orinoquía presentaron los menores números, con 15 horas 06 minutos y 14 horas y 45 minutos, respectivamente”.