Colombia necesita mirar la calidad educativa más allá de los resultados de una prueba. Pisa 2025 mostró brechas importantes: el 29 % de los estudiantes alcanzó al menos el nivel 2 en matemáticas, mientras que el 43,9 % quedó por debajo de ese nivel en ciencias, lectura y matemáticas.

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Para Ceinfes, estos resultados deben analizarse junto con las condiciones en que se enseña y se aprende. En 2025, el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag) registró 16.174 incapacidades relacionadas con trastornos de salud mental entre docentes, equivalentes al 6,5 % de los registros de incapacidad analizados para la población docente activa adscrita al fondo.

La cifra no representa una prevalencia nacional de burnout, pero evidencia una situación que merece atención.

El Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje (Talis, por su sigla en inglés, Teaching and Learning International Survey) de 2024 permite identificar algunas de las presiones que enfrenta el profesorado.

El 34 % de los docentes colombianos de secundaria señala la responsabilidad por el logro estudiantil como fuente de estrés. La disciplina y la carga administrativa también figuran entre los principales factores, con 31 % cada una.

Una revisión sistemática de 14 estudios, con 5.311 docentes y 50.616 estudiantes, encontró una asociación entre el burnout docente, un menor logro académico y una menor calidad motivacional de los estudiantes. En Colombia, sin embargo, todavía no existe evidencia longitudinal suficiente para establecer una relación causal directa.

En este contexto, Ceinfes lanzará unas soluciones tecnológicas para apoyar al docente, facilitar el seguimiento del aprendizaje y reducir la carga administrativa.

Ceinfes lanzará herramientas tecnológicas para apoyar a los docentes. Foto: Ceinfes / API

Una es un dashboard que reúne datos de aprendizaje de 2020 a 2025 para observar resultados, evolución y brechas entre áreas. Esta lectura permite identificar patrones y orientar decisiones pedagógicas. La otra solución busca facilitar la evaluación en clase mediante tecnología.

Los resultados de 2025 muestran por qué es importante seguir esa evolución. El resultado global observado fue del 55,8 %, cerca de 0,9 puntos por encima de 2024.

Sin embargo, hay diferencias entre áreas: lenguaje/lectura crítica alcanzó el 69,5 %, mientras que matemáticas registró el 47,1 %, el resultado más bajo. Identificar estas brechas permite reconocer qué aprendizajes avanzan, cuáles se rezagan y dónde se requiere acompañamiento.

Esta mirada también estuvo presente en la 13.ª Cumbre Líderes por la Educación, donde se destacó que los resultados de Saber 11 deben analizarse junto con el recorrido escolar de los estudiantes y su contexto socioeconómico. Esta perspectiva permitiría identificar brechas y orientar decisiones pedagógicas oportunas.