¿Cuáles son hoy las principales señales de alerta del sistema educativo colombiano?
IVÁN CARVAJAL (I.C.): La desconexión entre el aumento de los recursos y los resultados educativos; también preocupa la caída de la natalidad: para 2030 habría cerca de 838.261 estudiantes menos en el sector oficial, mientras se amplía la infraestructura. A esto se suman las brechas territoriales de aprendizaje y formación docente. El reto es reorganizar el sistema alrededor de la calidad, la pertinencia y el uso eficiente de los recursos.
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¿Por qué los recursos no se traducen en mejores resultados académicos?
I.C.: La brecha no depende solo de cuánto se invierte, sino de cómo se distribuyen los recursos y su capacidad para impactar el aprendizaje. Cerca del 1 % del presupuesto se destina a programas específicos de educación inicial, básica y media, mientras que el 99 % a gastos administrativos y otros rubros.
El aumento debe estar acompañado de decisiones sobre calidad docente, pertinencia curricular, intervención sobre las brechas de aprendizaje, permanencia escolar y necesidades particulares de cada territorio.
¿Cómo debería responder el sistema educativo a la caída de la matrícula?
I.C.: Lo primero es que el descenso de la matrícula no debería interpretarse únicamente como un problema; también puede convertirse en una ventana de oportunidad para redistribuir capacidades. Desde Ceinfes proyectamos una tendencia decreciente de la matrícula cercana al 1,2 por ciento anual entre 2025 y 2030. Esto plantea la necesidad de construir una oferta más diferenciada territorialmente.
Donde la matrícula disminuya, pueden destinarse capacidades a grupos más pequeños, acompañamiento personalizado, recuperación de aprendizajes, ampliación de jornada, innovación pedagógica o atención socioemocional. En territorios rurales, dispersos o con problemas de permanencia, los recursos deberían concentrarse en garantizar acceso, pertinencia y continuidad.
¿Dónde deberían concentrarse los esfuerzos para cerrar las brechas de aprendizaje?
DANIELA SÁNCHEZ (D. S.): El primer esfuerzo debe ser identificar las brechas con mayor precisión. A partir de allí, la formación docente debería dejar de ser uniforme. Un departamento con dificultades prioritarias en matemáticas puede requerir una estrategia distinta a otro cuyo principal desafío está en lectura, ciencias naturales o ciudadanía.
La formación debería estar conectada directamente con los resultados de los estudiantes y con las necesidades de cada territorio. El cierre sostenible de brechas tendría que integrar tres elementos: diagnóstico territorial de aprendizajes, fortalecimiento docente focalizado y seguimiento periódico de resultados.
¿Qué transformaciones deberían darse en los modelos pedagógicos de los colegios?
D.S.: La reducción de los grupos debe traducirse en cambios dentro del aula: mayor personalización, agrupamientos flexibles, tutorías, retroalimentación frecuente y atención temprana a estudiantes con rezagos. Al mismo tiempo, los colegios necesitan fortalecer su capacidad para identificar las dificultades de cada estudiante y definir intervenciones oportunas a partir de la información disponible.
¿Qué debería cambiar en el sistema educativo de aquí a 2030?
I.C.: Colombia debe cambiar la forma de medir el éxito educativo: no basta con evaluar presupuesto, aulas, docentes o cobertura; hay que mirar aprendizajes, brechas territoriales, permanencia y pertinencia.
De aquí a 2030, el reto será pasar de una lógica de insumos a una de resultados, de un currículo centrado en contenidos a uno orientado al desarrollo de capacidades y de una evaluación para reportar a una evaluación para decidir. La menor matrícula puede ser un riesgo, pero también una oportunidad para construir un sistema más personalizado, pertinente y enfocado en el aprendizaje real.
D.S.: El escenario hacia 2030 puede representar un riesgo si Colombia continúa haciendo más de lo mismo con menos estudiantes, pero puede convertirse en una oportunidad histórica si utiliza esa capacidad disponible para construir un sistema más personalizado, territorialmente pertinente, basado en evidencia y concentrado en el aprendizaje real de cada estudiante.
