Sara Rodas, secretaria de Educación de Cali; Rosvier Armando Mosquera Tamayo, secretario de Educación de Chocó; Carlos Jairo Bedoya Naranjo, secretario de Educación de Pereira; y Marcela Bautista Macía, especialista en Educación de CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe), hablaron de un tema muy sensible: el miedo estudiantil tras el terremoto del 10 de agosto de 2026 en Colombia. Lo hicieron durante la segunda jornada de la 13.ª Cumbre Líderes por la Educación, organizada por SEMANA.

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“Yo creo que siempre hay que ver lo positivo que ocurre en el sistema educativo. Nosotros venimos de una experiencia de pandemia que fue muy fuerte para la educación en general en el mundo, pero, desde la lectura que hicimos en Colombia, desde las secretarías de Educación y desde las escuelas, se crearon herramientas, metodologías y procesos que permitieron aprender cómo manejar una emergencia, cómo aprender o cómo identificar las claves en el sistema educativo. Por ejemplo, las escuelas no se cierran, los niños tienen que estar en la escuela, el aprendizaje no puede detenerse”, dijo Bautista Macía.

Agregó: “Creo que, con todas estas premisas y buenas prácticas que identificamos en la pandemia, hoy nos encontraron mucho más preparados. Esto con todo y que la emergencia ha pasado por todas las dificultades que han mencionado los secretarios, que son quienes saben, conocen y están creando las respuestas. Tenemos muchas herramientas para enfrentar la afectación socioemocional de las comunidades. En ese sentido, la atención a la emergencia pasa por fases: una primera fase de respuesta, otra inmediata y otra más a mediano y largo plazo para responder a estos efectos”.

De igual modo, Bautista Macía dijo: “Lo primordial es hacer una atención psicosocial y a la salud mental de las comunidades, no solo de los jóvenes, sino de los niños y los maestros. En segundo lugar, hay que entender cómo nuevamente los procesos de enseñanza-aprendizaje ocurren, una vez que se sufre una afectación tan grande que pasa por lo familiar, lo social. Otro reto es cómo yo logro que los niños y las niñas puedan desarrollar actividades que, por ejemplo, fortalezcan sus habilidades en lenguaje, matemáticas y ciencia en nuestras áreas generales del currículo. El propósito es que el aprendizaje no se detenga; este tiene que ir de la mano del apoyo psicosocial. No se puede olvidar que son seres humanos que están allí, tanto maestros como estudiantes, que tuvieron unas afectaciones; sin embargo, esos procesos de aprendizaje también les resultan convenientes a la hora de tramitar todo lo emocional”, agregó.

A su turno, Sara Rodas, secretaria de Educación de Cali, sostuvo: “Respiro porque también lo trabajo. Es un reto y tiene que ver con una deuda que vamos teniendo como sociedad y se relaciona con que seamos capaces de reconocernos y de reconocer al otro, y de saber que podemos tener miedo. El miedo hace parte de los sentimientos, de las sensaciones. Entonces, hay que reconocer que ese miedo existe para que no nos paralice, sino que nos movilice. Eso pasó el día del terremoto en Cali. Yo estoy segura de que el maestro que estaba enfrente del aula con 30 niños y vio que se movió el piso y empezó a caer polvo del techo, tenía miedo. Pero ese maestro no se quedó quieto”.

Añadió: “Ese maestro orientó a todos los niños para que en Cali, por ejemplo, no tuviéramos ningún niño de los 152.000 que hacen parte del sistema herido de gravedad y no tuviéramos ninguna muerte. Ese maestro fue capaz de reconocer su miedo y de accionar, y en eso estamos trabajando. Tal vez, cuando nos metemos en las redes sociales exclusivamente y vemos las imágenes que son instagrameables, creemos que conocemos al otro; creemos que nos conocemos o nos reconocemos en esas imágenes. Este terremoto sí nos ha movido y, pues, que nos mueva la ropa, que nos desnude frente a lo que en realidad nos pasa como sociedad”.

Vea la segunda jornada de la 13.ª Cumbre Líderes por la Educación, organizada por SEMANA:

Rodas indicó: “Dentro de ese reconocimiento, por ejemplo, como Cali, que algunos se preguntaban qué pasó con la ciudad cívica; si antes íbamos a Cali, ahorita es una ciudad dividida. Al alcalde lo llamaron los organismos de rescate y le dijeron: ‘Alcalde, ¿usted qué hizo para que miles de personas salieran a ayudar, a levantar escombros, a compartir dos de los tres panes que tenían en la casa?’. Esos somos los caleños. No en las redes sociales, sino los de verdad, los que caminan todos los días, los que madrugan a dar la clase y están comprometidos con sus estudiantes; las mamás y los papás que madrugan a hacer el desayuno y a llevar los niños antes de irse para el trabajo a la institución educativa”.

Asimismo, dijo: “Estamos trabajando en ese reconocimiento porque para reconstruir hay que saber qué es lo que tengo, con qué cuento y, una vez reconozco eso que tengo, puedo arrancar a reconstruir de verdad, reconociendo esos seres humanos que habitan ese territorio, que habitamos ese territorio de verdad”, puntualizó.

Por su parte, Carlos Jairo Bedoya Naranjo, secretario de Educación de Pereira, explicó: “Los niños quedaron muy seguros. Están muy tranquilos porque saben que tienen unos docentes que lo primero que van a hacer es protegerlos y resguardarlos. Eso nos da una gran fortaleza para una situación posterior que se pueda presentar y nos alivia mucho”.

“El tema de los directivos docentes está en una etapa muy crítica. Estamos trabajando alrededor de todas las fundaciones y las organizaciones del Gobierno nacional. El Ministerio de Educación está muy pendiente. Ya nos ha autorizado unos docentes orientadores adicionales y unos psicólogos. Estamos trabajando detenidamente en nuestros docentes y directivos docentes porque en este momento la crisis es esta, con nuestros docentes. Ahí es donde debemos tener todo el cuidado para que podamos superar esta situación que vivimos el 10 de agosto y, Dios no lo quiera, situaciones que se presenten a futuro”, agregó.

Finalmente, Rosvier Armando Mosquera Tamayo, secretario de Educación de Chocó, expresó: “Entendiendo el contexto del territorio y que tenemos actores armados en él, comprendemos nosotros como Secretaría de Educación y como Gobernación que debemos aumentar la presencia en el territorio para reducir los riesgos a los que están expuestos nuestros niños, niñas y adolescentes. Esto para reducir esas ocurrencias de hechos victimizantes de los cuales ellos pueden ser objeto. Y para ellos se hace necesario que, tras el paso del terremoto, podamos definir estrategias o continuar con esas estrategias que garanticen la permanencia de nuestra población estudiantil dentro de las escuelas. Nosotros en el departamento del Chocó, los padres de familia, la comunidad y la comunidad educativa vemos en las instituciones educativas un lugar seguro”.

“Hoy, tras la ocurrencia del terremoto, existen temores por parte de los padres de familia, por parte de la comunidad, porque hemos sido objeto de constantes réplicas. Sin embargo, nosotros, como territorio resiliente, entendemos que el único camino que tenemos en el Chocó para transformar nuestra sociedad es la educación. Y en el marco de la emergencia, pasados tres, cuatro, cinco días en el departamento, nosotros iniciamos a retomar las clases de manera presencial o con las guías de aprendizaje. Entonces, nosotros como territorio, que hemos estado en un contexto social con un rezago histórico, vemos estas dificultades que se presentan y, con la misma alegría del pueblo negro, se nos convierten en una herramienta necesaria para transformar estas crisis”, agregó.

Mosquera Tamayo indicó: “Vemos esta crisis como una oportunidad, no para aprovecharnos de los servicios de las organizaciones que hoy están haciendo presencia, pero sí para decir que esto es una oportunidad para transformar esta crisis y poder saldar esa deuda histórica que tiene el departamento del Chocó”.