Alejandro Venegas Franco fue el decano de varias generaciones de abogados. Su paso por la Universidad del Rosario marcó un hito para la facultad de Jurisprudencia del claustro capitalino. La carrera de derecho es una de las emblemáticas de la universidad, fundada en 1953 por el arzobispo de Santa Fe, Fray Cristóbal de Torres y Motones, con licencia del rey Felipe IV. Y fue precisamente la orden en honor del español la que acaba de recibir Venegas Franco.

La órden del fundador: el emotivo regreso de Alejandro Venegas a la Universidad del Rosario

Venegas ha sido uno de los decanos más entrañables en la historia reciente de la universidad. Llegó en el año 2004 a dirigir la facultad en la rectoría de Hans Peter Knudsen, luego fue vicerector y luego rector encargado. Durante el tiempo en que estuvo al mando, el papel del derecho en la universidad brilló con luz propia dentro y fuera de sus aulas. El jurista, experto en derecho de seguros, marcó la carrera de centenares de jóvenes abogados, pero también de sus egresados, a quienes la universidad acompañó en los más importantes cargos del Estado.

El jurista Alejandro Venegas recibió la órden del fundador de la Universidad del Rosario. Foto: Universidad del Rosario

El regreso de Alejandro Venegas al claustro fue tan conmovedor como significativo. El jurista no pisaba la universidad desde hace 12 años y había estado alejado de la institución. Pero regresó la semana pasada al grado de su hijo Martín, también como abogado. En una ceremonia privada e íntima, con muy pocos asistentes, Martín recibió su título universitario y su papá, la órden del fundador.

El reconocimiento es una de las más altas distinciones que concede el claustro y es otorgada por su consiliatura, el órgano de dirección de ese centro académico. La órden exaltó no solo una trayectoria académica y profesional excepcional, sino también una vida dedicada al servicio de la universidad, al humanismo, a los jóvenes estudiantes y al derecho colombiano.

La ceremonia estuvo marcada por un discurso emotivo de la rectora Ana Isabel Gómez, quien destacó que la Orden del Fundador representa “una de las más altas expresiones de gratitud y reconocimiento” del Rosario hacia quienes han engrandecido la obra de Fray Cristóbal de Torres. En sus palabras, Venegas encarna de manera ejemplar los valores esenciales de la tradición rosarista: excelencia académica, vocación de servicio, integridad y compromiso con el bien común.

Ana Isabel Gómez, reconocida médica y profesora, quien es la primera mujer en ser rectora de la institución y ha logrado sacar adelante la universidad después de una crisis inédita, resaltó el papel del claustro en la historia del país y recordó que “la historia de la Universidad no está escrita solamente en sus archivos, en sus símbolos o en sus tradiciones centenarias, sino también en la vida y el ejemplo de quienes han sabido honrarla con su inteligencia, su lealtad, su humanismo y su vocación de servicio”.

Estas fueron sus palabras completas:

“Este acto tiene para el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario un profundo significado institucional y humano. No se trata únicamente de una distinción honorífica. Esta Orden representa una de las más altas expresiones de gratitud y reconocimiento que puede otorgar nuestra Universidad. Fue creada por la Consiliatura para exaltar a quienes, con desinterés, rectitud y excelencia, han servido al Rosario y han contribuido a preservar y engrandecer la obra fundada por el ilustre Arzobispo Fray Cristóbal de Torres.

Alejandro Venegas Franco con la rectora de la Universidad del Rosario, Ana Isabel Gómez Foto: Universidad del Rosario

Por ello, cada vez que esta condecoración es conferida, el Claustro reafirma algo esencial: que la historia de la Universidad no está escrita solamente en sus archivos, en sus símbolos o en sus tradiciones centenarias, sino también en la vida y el ejemplo de quienes han sabido honrarla con su inteligencia, su lealtad, su humanismo y su vocación de servicio.

Hoy distinguimos a uno de esos hombres: el doctor Alejandro Venegas Franco quien, como Colegial, catedrático, decano de la Facultad de Jurisprudencia y vicerrector, encarnó, y aun lo hace, el verdadero significado de lo que significa ser Rosarista.

Habla la primera mujer en ser rectora del Rosario: “creo en el liderazgo por principios y valores, para devolver la confianza”

No podría existir definición más precisa de una vida universitaria íntegramente consagrada al Rosario. El doctor Venegas no ha sido simplemente un egresado distinguido de esta Universidad. Ha sido parte viva de su tradición intelectual y moral. Su trayectoria está entrelazada con la historia reciente del Claustro; con sus debates académicos; con la formación de generaciones de abogados; con las transformaciones institucionales que exigieron prudencia, liderazgo y visión; y, sobre todo, con una manera profundamente rosarista de comprender el ejercicio del derecho y de la vida pública.

La jefe del pregrado de jurisprudencia, Indira Torres; la decana de derecho, Cristina Pardo; el jurista Alejandro Venegas, la rectora, Ana Isabel Gómez; la vicerectora, Rocío Araujo y el secretario general de la universidad, Germán Villegas. Foto: Universidad del Rosario

Como estudiante destacó por sus méritos intelectuales y humanos hasta alcanzar la dignidad de Colegial de Número, una de las más altas expresiones del espíritu rosarista. Más adelante regresó a las aulas como profesor, transmitiendo a sus estudiantes no solo conocimientos jurídicos, sino también el sentido ético y humanista que debe orientar siempre el ejercicio de la profesión.

Posteriormente, asumió responsabilidades de enorme importancia para la vida institucional: decano de la Facultad de Jurisprudencia, vicerrector y rector encargado. En cada una de esas tareas dejó la huella de un académico sereno, reflexivo y profundamente comprometido con el destino de la Universidad y con el de la sociedad colombiana.

Quienes han trabajado a su lado destacan, además de su inteligencia jurídica, su prudencia en la toma de decisiones, su respeto por las personas, su capacidad de escuchar y su genuino sentido institucional. Virtudes cada vez más escasas en tiempos marcados por la inmediatez, el ruido y la estridencia.

Usted, doctor Venegas, pertenece a esa tradición de universitarios para quienes la autoridad nunca ha sido un ejercicio de vanidad, sino una forma de servicio. Su vida profesional y personal constituye, igualmente, motivo de admiración para esta comunidad.

Como consultor, árbitro y jurista, el doctor Alejandro Venegas Franco ha contribuido de manera significativa al desarrollo del derecho colombiano. Su trayectoria profesional y académica le mereció la confianza de las más altas cortes del país: durante cerca de cinco lustros fue conjuez de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, por nueve años de la Corte Constitucional y por ocho años del Consejo de Estado. Esa prolongada designación en tan altas responsabilidades constituye, sin duda, un reconocimiento a la solidez de su formación jurídica, a la seriedad de su ejercicio profesional y al prestigio alcanzado en la comunidad jurídica nacional.

Ana Isabel Gómez: “La historia de la Universidad no está escrita solamente en sus archivos, en sus símbolos o en sus tradiciones centenarias, sino también en la vida y el ejemplo de quienes han sabido honrarla con su inteligencia, su lealtad, su humanismo y su vocación de servicio”. Foto: NATALIA BETANCOURT

El derecho colombiano ha encontrado en él a un jurista íntegro. Un hombre capaz de comprender el derecho privado con la misma profundidad con la que reflexiona sobre los grandes principios constitucionales; un intelectual atento tanto a la técnica jurídica como a las dimensiones humanas y culturales de la justicia. Uno de los rasgos más admirables de su obra intelectual es que nunca ha limitado su curiosidad y sensibilidad a los estrictos márgenes de una disciplina.

El doctor Venegas también ha cultivado la historia y la literatura. Y ello revela algo muy importante: la convicción de que el verdadero jurista no puede reducirse a un técnico de las normas. Debe ser, ante todo, un hombre de cultura; alguien capaz de comprender la complejidad de la condición humana y el valor de las palabras, de la memoria y del pensamiento.

Esa amplitud intelectual explica igualmente su reconocimiento internacional: Ha sido profesor invitado en universidades extranjeras y miembro de prestigiosas academias jurídicas y culturales. Es correspondiente extranjero en Colombia de la Real Academia Española; miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua; integrante de las academias jurídicas de Córdoba, en Argentina, y de Chile; y miembro de número de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.

No son simples títulos honoríficos. Son el reflejo de una vida dedicada al estudio, a la reflexión y a la construcción de puentes entre el derecho, la cultura y las humanidades.

Toda esa trayectoria profesional e intelectual adquiere un valor aún más profundo cuando comprendemos que nunca se apartó de aquello que constituye la esencia del espíritu rosarista: la defensa de la dignidad humana, el amor por el conocimiento y el compromiso con el bien común. Porque si algo simboliza la Orden del Fundador es precisamente la unión entre excelencia y servicio.

Ana Isabel Gómez es la primera mujer en ocupar la rectoría del Rosario en 370 años de historia.

Fray Cristóbal de Torres soñó una institución dedicada a la formación de hombres y mujeres ilustrados, pero también virtuosos; personas capaces de poner su saber al servicio de la sociedad y de actuar con rectitud aun en las circunstancias más difíciles.

Fray Cristóbal de Torres y Motones fundó a la universidad del Rosario en 1953. Foto: Universidad del Rosario

Ese ideal humanista continúa siendo el corazón del Rosario. Por eso, esta ceremonia tiene un significado tan especial: porque el doctor Alejandro Venegas Franco encarna, de manera ejemplar, esos valores que nuestra Universidad considera esenciales.

En él se reconoce el rigor intelectual, la autoridad académica, la cortesía, la brillantez profesional y, por supuesto, la generosidad con sus estudiantes, colegas y discípulos.

Y qué decir de su sentido de pertenencia rosarista. En una época en la que muchas veces prevalecen las relaciones fugaces y los vínculos instrumentales, la vida del doctor Venegas nos recuerda el valor de la pertenencia auténtica. Él acompañó al Rosario desde distintas responsabilidades y escenarios, pero siempre con el mismo afecto sereno y la misma convicción sobre la importancia histórica y moral de esta institución.

El Rosario se enorgullece de contar entre sus hijos a hombres de su talla. Y se enorgullece porque su ejemplo confirma que la educación humanista sigue siendo necesaria; que el conocimiento exige responsabilidad; y que las universidades están llamadas no solo a formar profesionales exitosos, sino ciudadanos íntegros y servidores de la sociedad.

Doctor Alejandro Venegas Franco: esta Orden no solamente reconoce una trayectoria extraordinaria. Expresa también el afecto, la admiración y la gratitud de toda una comunidad académica. Gratitud por sus enseñanzas, por su servicio generoso al Colegio Mayor, por la dignidad con la que representó a esta Universidad en todos los escenarios donde actuó, por demostrar, a lo largo de su vida, que la excelencia intelectual puede y debe ir acompañada de la prudencia, la bondad y la decencia.

Nos honra profundamente que usted reciba esta distinción con el respeto y el amor que siempre ha profesado por este Claustro. Sabemos que para un verdadero rosarista los reconocimientos no representan un motivo de vanidad personal, sino un compromiso renovado con la tradición que lo formó y con las generaciones que vendrán después.

Por eso, al imponerle hoy la Orden del Fundador Fray Cristóbal de Torres, no solo exaltamos sus méritos individuales. También reafirmamos aquello que el Rosario aspira a seguir siendo: una comunidad de pensamiento, de servicio y de excelencia humana.

Por todo ello, y como rectora de este claustro, me honra profundamente el poder hacerle entrega de su Orden. De este símbolo que reafirma, ante este público, su valor como ser humano. Creo firmemente que las instituciones perduran cuando logran formar personas capaces de encarnar sus valores y principios y usted, doctor Venegas, ha honrado al Rosario con su inteligencia, con su rectitud y con su vida entera incluso más allá de estos muros.

Celebro, además, que el escenario de este acto sea también el Aula Máxima, recinto que ha atestiguado los actos más solemnes de nuestra comunidad y que se acompañan de la memoria retratada de aquellos que nos antecedieron y que, con sus acciones, engrandecieron la misión educativa encomendada por fray Cristóbal de Torres. Por ello, hoy, este Colegio Mayor —agradecido y orgulloso— le rinde homenaje a usted.

Su presencia nos conmueve y alegra. Sepa que, siempre, esta será su casa".