A pesar de que los desembolsos con tarjeta de crédito registran un crecimiento de 23,7% real anual a septiembre, las familias colombianas cambiaron su estrategia de pago frente a tasas de financiamiento de consumo superiores a 21%.
Según la más reciente investigación del Radar Bancolombia, ahora 45% de los desembolsos se realiza a una sola cuota para evitar el cobro de intereses.
Esto no significa que los colombianos estén dejando de utilizar sus tarjetas de crédito o el ‘tarjetazo’ en sí mismo; más bien, la tarjeta se está empleando como un medio de pago cotidiano en lugar de un mecanismo de endeudamiento a plazos.
La diferencia con el comportamiento de 2022 es marcada. Hace cuatro años 27% de los desembolsos se diferían a más de 7 meses y solo 34% de las operaciones se pagaban a una sola cuota.
El reporte también recuerda que en 2023 la cartera vencida del segmento de consumo creció a ritmos superiores a 60% real anual, alcanzando niveles récord de mora.
En contraste, en estos últimos años el Indicador de Calidad de la Cartera (ICV) de tarjetas de crédito bajó de picos cercanos al 9%-10% a 4,8% en 2026, lo que confirma que evitar el diferido a plazos está protegiendo la salud financiera de los hogares.
De esta manera, la proyección de crecimiento del consumo privado, que se ubicó en 2,7% para este año, se soporta en hogares que cuentan con 27% más de ingresos reales y apenas 2% más de deuda en comparación con 2019, de acuerdo con cifras del Banco de la República citadas en el informe de Bancolombia.
A este panorama contribuyen factores como un desempleo en niveles bajos, incrementos del salario mínimo, transferencias del Estado y los ingresos por remesas.
No obstante, la investigación de Bancolombia advierte sobre una carga financiera que se mantiene en alrededor de 27% del ingreso y un ligero repunte impulsado por créditos con entidades no vigiladas.
El análisis de Bancolombia concluye señalando que el verdadero reto hacia 2027 en el sector será vigilar la estabilidad de los ingresos de los hogares antes de que la presión de las tasas y la inflación vuelva a encender cualquier señal de mora.