El trabajo remoto se ha convertido en la mejor alternativa para que cientos de empresas mantengan su actividad productiva, a pesar de las estrictas medidas que se han impuesto para controlar la pandemia del coronavirus.

Si bien no es un modelo nuevo en el mundo, en Colombia esta modalidad de trabajo no era ampliamente reconocida, ni mucho menos aplicada. A más de un año de la pandemia, de acuerdo con el más reciente informe de la Federación Colombiana de Gestión Humana ACRIP, 9 de cada 10 empresas en el país continúan trabajando de manera remota.

El estudio realizado por la entidad consultó a más de 200 micro, pequeñas, medianas y grandes empresas de las principales ciudades de Colombia.

¿Quiénes hacen trabajo remoto en el país?

Asimismo, indican los datos, de los trabajadores que todavía laboran bajo la modalidad remota: la mayoría pertenece a áreas administrativas; la mitad, a áreas comerciales y de servicios; y un bajo porcentaje, a las áreas de producción y logística.

De igual forma, cerca de un 82% de los colaboradores que trabajan desde casa hacen parte de la alta gerencia, gerencia media y jefes profesionales; por el contrario, la menor parte de estos son supervisores técnicos o personal de base.

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Para Mónica García Espinel, directora ejecutiva de la Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP), “la pandemia ha transformado la mirada de las organizaciones hacia modelos de trabajo híbridos que antes solo estaba en proyecciones o espacios académicos de debate. Muchas empresas, luego de un año de trabajo remoto obligados por las circunstancias, han conocido los beneficios de esta modalidad en materia de ahorro de costos, productividad, ausentismo, entre muchos otros”.

¿Cuál ha sido la percepción de las empresas?

La recesión económica es innegable, la pandemia afectó la actividad productiva del país y el golpe fue duro para las empresas. Sin embargo, si algo pueden destacar las organizaciones es que la modalidad remota les ha permitido reducir costos, así lo creen el 70,8 % de las empresas encuestadas.

Igualmente, el 56,2 % de estas afirmó que mejoró la conciliación entre vida laboral y personal, mientras que el 53 % aseguró que se ha disminuido el ausentismo laboral.

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Pero no todo ha sido bueno, más de la mitad de las empresas reconoce que en medio de esta coyuntura los empleados no han podido establecer límites entre la vida familiar y laboral. Asimismo, se ha incrementado la sensación de aislamiento, la acumulación de tareas, la dificultad para el autocontrol y la falta de organización.

De igual forma, el informe reveló que una de cada dos empresas considera que sus empleados trabajan más horas de lo normal bajo el modelo remoto. Según García, “hay un dato que sigue preocupando: en más de la mitad de las empresas, el trabajo remoto ha generado en sus colaboradores situaciones de estrés, ansiedad, sensación de soledad, depresión, claustrofobia y pánico; y solo 7 de cada 10 empresas implementan acciones de seguimiento para estas afecciones”.

El futuro del trabajo remoto

De acuerdo con los datos del estudio, 7 de cada 10 empresas encuestadas ha considerado mantener la modalidad remota cuando se acabe la pandemia, esto al menos un día a la semana y aplicado a cerca del 50 % total de los empleados.

Además, volver a la presencialidad depende del avance del virus y de la vacunación. Con respecto a este asunto, se les preguntó a las empresas si adquirirían vacunas para sus colaboradores de aprobarse el plan de adquisición de vacunas por parte de los privados.

El 46,2 % de las organizaciones expresó su interés en comprar y aplicar las vacunas para sus empleados; por el contrario, el 15,4 % manifestó que no la haría. Un 38,5 % dijo que no lo sabe aún.

Solamente el 28,5 % aseguró que extendería el plan de vacunación a las familias de los trabajadores, un 17,9 % no lo haría y el 53,6 % no sabe todavía.

A más de un año de la pandemia, todavía hay importantes desafíos en materia de trabajo remoto, y para responder a ellos serán necesarios esfuerzos de múltiples actores. Por ahora, da un parte de tranquilidad el avance en la regulación del trabajo remoto por parte del Gobierno nacional.