Cali inició el año pasado un proceso de renovación tecnológica para migrar hacia un sistema de recaudo abierto y progresivo que permita modernizar el transporte público, con beneficios tanto para los usuarios como para los operadores del sistema. De la mano de UTRYT, que implementó hace 17 años la primera plataforma tecnológica —reconocida por la International Association of Public Transport como una de las mejores en América Latina—, la ciudad está migrando hacia modelos europeos donde la integralidad del sistema es la clave para la expansión de los servicios.

En ese contexto, el foro “Movilidad Inteligente para Colombia”, que se realizará el 7 de mayo de 2026 en Bogotá, organizado por UTRYT en alianza con Foros Semana y con el apoyo de Visa y CCO Credibanco, pondrá sobre la mesa estos avances y sus retos para el país. Pablo Villarreal Ramírez, CEO de UTRYT, habla de esta experiencia.

Pablo Villareal Ramírez, CEO de UTRYT. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

¿Por qué se decidió migrar la plataforma de recaudo en el MIO de Cali y qué innovaciones se están dando?

PABLO VILLAREAL: Si bien la plataforma venía funcionando sin inconvenientes, tenía limitaciones para su expansión, debido a que la arquitectura del sistema aplicaba para un proveedor único; las terminales eran muy costosas y no permitían implementar nuevas funcionalidades. Esto significaba seguir con un sistema de pago cerrado.

Bajo este panorama, adelantamos junto con la Alcaldía de Cali y con el ente gestor Metro Cali un proceso de renovación tecnológica con el objetivo de disminuir los costos de inversión e incrementar las funcionalidades del sistema: pasar de un sistema cerrado a uno basado en cuentas, que permite la integración de pagos abiertos, respetando la filosofía de que el usuario solo pague un pasaje desde su origen hasta el destino, incluyendo las conexiones que requiera.

¿De dónde viene esa tecnología?

P.V.: Es un desarrollo propio. Nosotros hicimos la plataforma basados en un switch transaccional de una empresa americana que se llama ACI Worldwide, con el objetivo de cambiar el paradigma de compra de licencias, que generalmente resultan costosas y con el tiempo se quedan obsoletas, para migrar hacia un software que nos permitiera innovar permanentemente e implementar nuevas funcionalidades. Todo esto acordado con el ente gestor.

Con la expansión del transporte público en las diferentes ciudades, la llegada de más buses eléctricos y la construcción del Metro de Bogotá, ¿cómo ve el panorama?

P.V.: Vemos dos panoramas: el de las ciudades que ya tienen sistemas de recaudo masivo implementados, pero que se están quedando obsoletos tecnológicamente, y el de las ciudades que todavía no tienen sistemas de recaudo formalizados.

Todas estas ciudades están entrando en un proceso de renovación tecnológica muy similar al que nosotros ya vivimos, donde el objetivo principal es incrementar las funcionalidades para facilitar las recargas a través de medios digitales y ofrecer diferentes alternativas de pago, sin obligar al usuario a depender de una tarjeta recargable en puntos específicos.

El colombiano que transformó los pagos en el transporte público de Cali: “Es el primer sistema de pago abierto”

¿Cómo hacerlo?

P.V.: Los procesos tienen que montarse con parámetros claros. El Ministerio de Transporte expidió hace algún tiempo una circular con elementos básicos para hacerlo, pero las ciudades no pueden limitarse al cumplimiento de los requerimientos mínimos; deben ir más allá: investigar, innovar e implementar herramientas flexibles, porque con el tiempo se van a quedar con tecnologías obsoletas y van a requerir una mayor inversión.

Hay que tener en cuenta que la tecnología avanza rápidamente y los sistemas que funcionan hoy en día pueden quedarse rezagados en los próximos 10 años. Las ciudades que no modernicen su recaudo se quedarán atrás. El reto es grande. Sin embargo, las ciudades que van a crear un sistema desde cero tienen más bondades, porque no tienen que preocuparse por todas las arandelas que existen hoy en día, incluyendo las complicaciones contractuales y las realidades de las diferentes ciudades y usuarios, sino que pueden pensar en un sistema flexible y con facilidades de expansión.

¿Qué beneficios tiene pensar en sistemas que no dependan de licencias sino de software desarrollados a la medida?

P.V.: Estructurar proyectos pensando en el largo plazo y en la mejora del servicio al usuario no solo protege el recaudo, sino que permite tener información valiosa para el seguimiento de la flota y para entender mejor las necesidades del ciudadano. Esto permite mejorar la experiencia y brindar servicios adicionales.

¿Qué experiencias internacionales podrían servir de modelo para Colombia y cuáles son los principales retos para las ciudades a la hora de implementar sus sistemas de recaudo?

P.V.: Yo creo que el referente en transporte público siempre debe ser Londres. ¿Londres qué hizo? Tenía una tarjeta cerrada como Tu Llave en Bogotá, se llamaba Oyster Card. Funcionaba bien, pero decidieron modernizarla migrando todos los saldos que tenían los usuarios en las tarjetas a una tecnología que se llama ABT, una especie de “banco” en la nube que permite habilitar diferentes medios de pago. Esa es la clave: habilitar pagos abiertos, incluso con un código QR, y facilitar que las personas puedan pagar como más les convenga.

¿Qué tan fácil es avanzar hacia ese modelo en Colombia?

P.V.: Yo creo que, para una ciudad como Bogotá que ya tiene un sistema montado, el reto es fundamental. Lo importante es hacer todo de manera coordinada con el ente gestor, no perder de vista la coexistencia con los sistemas que ya están implementados y hacer la migración de la manera más amigable, sin que el usuario se vea afectado. Cada ciudad tiene sus pormenores. Es clave identificarlos y buscar un buen mix para avanzar, como lo hemos venido haciendo en Cali.

¿Cómo es esa experiencia de usuario hoy en día en Cali?

P.V.: El cambio se sintió de manera positiva. Hicimos una migración progresiva de los validadores antiguos y fuimos habilitando nuevas funcionalidades, como el pago con tarjetas bancarias, que le permitieran al usuario escoger su medio de pago. Ahora estamos en el proceso de habilitar una billetera del sistema, donde el usuario pueda consultar su saldo, realizar recargas digitales y tener mucha más autonomía sobre el dinero que maneja en el sistema. De manera paralela, hicimos un proceso de socialización para explicar las novedades y enseñar a utilizar los nuevos servicios.

La innovación en el sistema no implicó un cambio brusco en la experiencia de uso, sino que llegó como un proceso natural en la evolución de los sistemas, bien recibido por la ciudadanía.

¿Con la inteligencia artificial, qué viene? ¿Qué podremos ver en el futuro?

P.V.: Hay dos cosas muy valiosas: la primera es la facilidad de crear mecanismos de control de fraude para que el recaudo sea mucho más seguro y efectivo, y la segunda está relacionada con la planeación del sistema, porque se podrá analizar y organizar mucho mejor la información para tomar decisiones efectivas en tiempo real sobre el despacho de las rutas, el control de flota y otros datos administrativos.

El control de flota se ve como una herramienta para monitorear el estado actual de los buses, pero no se ha utilizado, como en el resto del mundo, como una herramienta para la optimización y la mejora del servicio. Yo creo que es una de las grandes barreras culturales que Colombia hoy en día tiene que empezar a enfrentar para lograr un sistema de transporte de nivel mundial que realmente tenga una experiencia de usuario muy destacada, porque no solo le va a disminuir los costos de operación a los sistemas que hoy en día en su gran mayoría son deficitarios, sino que también le va a permitir al usuario tener un mejor servicio.