Derribar mitos sobre la educación técnica y tecnológica es clave para conectar la formación con el trabajo. Según el DANE, en mayo-julio de 2026, 2,295 millones de jóvenes de 15 a 28 años no estudiaban ni trabajaban y el desempleo juvenil fue del 14,1 %. El Foro Económico Mundial estima que el 39 % de las habilidades laborales cambiará o quedará desactualizado hacia 2030.
¿Por qué nace Tec Alianza?
Edna Bonilla (E.B.): Tec Alianza nace de una convicción compartida entre la Universidad de los Andes y Colsubsidio: una buena educación debe ampliar las capacidades y las oportunidades de las personas. Los Andes aporta excelencia académica, diseño pedagógico, formación de profesores y aseguramiento de la calidad. Colsubsidio aporta su experiencia en formación, empleo y desarrollo empresarial, y su relación con las empresas.
¿Qué ha frenado que más jóvenes consideren la educación técnica y tecnológica como parte de su proyecto de vida?
E.B.: Durante mucho tiempo entendimos el éxito educativo como una sola ruta que consistía en terminar el colegio, ingresar a una carrera universitaria y después incorporarse al trabajo. Tenemos que ampliar esa mirada. La educación técnica y tecnológica tiene identidad y valor propios.
Exige comprender un campo de conocimiento, dominar herramientas y procesos, resolver problemas y aplicar lo aprendido con criterio y responsabilidad. Nuestro reto es ofrecer rutas de calidad para que esa posibilidad sea real y cada joven pueda elegir según sus intereses y su proyecto de vida. Existe todavía la percepción de que un programa técnico o tecnológico ofrece menos oportunidades.
¿Cómo se derriba ese mito?
E.B.: Una formación técnica o tecnológica puede abrir una puerta de entrada al trabajo y, al mismo tiempo, ser el comienzo de una trayectoria de crecimiento. En Tec Alianza queremos que esa promesa se sostenga en hechos.
Estamos diseñando programas conectados con las ocupaciones y sus cambios, espacios de práctica, evaluación de lo que las personas saben hacer y relación continua con los empleadores. Debemos cambiar la valoración social de la educación técnica y tecnológica, para que estudiantes, familias y empleadores reconozcan su rigor y su valor propio.
¿Por qué la flexibilidad se vuelve tan importante para conectar la educación con las necesidades de la industria?
E.B.: La flexibilidad permite estudiar mientras se trabaja, actualizar una capacidad específica o retomar la formación después de una pausa. En Tec Alianza buscamos construir rutas por etapas y actualizar los contenidos a partir del diálogo con empresas, docentes y estudiantes. Esa conversación nos ayuda a entender las necesidades de hoy, pero el criterio académico debe mirar más lejos que una vacante: preparar a las personas para adaptarse y seguir aprendiendo.
¿Cómo evitar entonces la idea de que estudiar únicamente sirve para conseguir un empleo?
E.B.: El empleo importa, y mucho. Pero nuestra responsabilidad como educadores va más allá de preparar para una ocupación específica. Queremos que cada persona sepa aplicar lo que aprende, pensar críticamente, comunicarse, trabajar con otros, tomar decisiones y seguir aprendiendo cuando cambie el mundo a su alrededor. La educación da libertad.
¿Qué hace diferente a TecAlianza?
• Formación especializada: resolver problemas y tomar decisiones.
• Conexión laboral: programas pertinentes para el sector productivo.
•Aprender haciendo: desarrollar competencias mediante proyectos, retos y práctica. •Respaldo: excelencia académica de Uniandes y experiencia empresarial, laboral y social de Colsubsidio.