El agro ha sido uno de los motores de crecimiento de la economía colombiana durante los últimos años, con crecimientos superiores al promedio nacional. Productos como el café, la palma de aceite, el aguacate hass o el banano, han impulsado un sector con mucho potencial, beneficiado por diferentes coyunturas globales, pero que aún enfrenta importantes desafíos.

“El campo no es un lugar de sacrificio. Tenemos que verlo como un lugar de oportunidades”

Durante el panel, “Los datos clave, el campo en la agenda económica colombiana”, en el que participaron Juan José Perfetti, consultor y asesor económico e investigador asociado de Fedesarrollo, y César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, se discutieron datos, coyunturas y decisiones que están posicionando este sector tan importante en la economía del país.

De acuerdo con cifras del DANE, el sector agropecuario representa cerca del 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, por lo que factores como la inversión, el acceso a financiamiento y las condiciones del mercado están definiendo el rumbo no solo del sector, sino de una parte muy importante de la economía.

Para Juan José Perfetti, muchos de los bienes que exporta el país han tenido un crecimiento muy significativo, como es el caso del café, el azúcar o el aguacate, que se han visto beneficiados por condiciones internacionales que favorecen tanto la demanda, como el precio.

“Estos sectores han hecho unas mejoras tecnológicas muy importantes que, junto a una mezcla de factores, como una amplia oferta de crédito, condiciones de mercado y políticas públicas, han favorecido el desarrollo de las exportaciones”, manifestó el consultor, quien agregó que es importante mencionar que estos bienes han entrado a cubrir el espacio que dejaron los hidrocarburos.

En esto coincide Pabón, quien afirma que el agro “pasó de ser la cenicienta a uno de los líderes de la economía colombiana”; sin embargo, aclaró que todo el sector no ha crecido de manera homogénea, pues a unos les fue muy bien y a otros no tanto y el panorama ahora también parece otro.

El café, por ejemplo, se vio beneficiado por precios internacionales en máximos históricos, buenos precios en los insumos y un clima favorable; no obstante, ahora hay un escenario retador, pues algunas de esas variables han empezado a cambiar y eso ya se ha empezado a notar en la actividad económica, que arrancó este año en terreno negativo, luego de nueve trimestres positivos.

“El fenómeno del niño viene en el segundo semestre, lo cual nos va a afectar los resultados del sector. Por lo tanto, hay que ser muy conscientes que si bien el agro viene de un viento favorable, los retos que enfrentará el sector relevarán si esos resultados fueron un tema coyuntural o estructural”, destacó el experto de Corficolombiana.

Un rezago histórico

El PIB del sector ha estado marcado por una tendencia cíclica, es decir, con constantes subidas y caídas, lo cual ha mantenido al agro nacional muy por debajo del promedio mundial y aún más de países cercanos como Brasil, Chile, Perú o México. Para Perfetti, “la característica general de todos esos periodos que ha tenido el país ha sido una visión muy restringida, lo que no nos ha permitido impulsar nuevos desarrollos o salir del enfoque de sustitución de importaciones”.

El consultor advirtió que todavía hay quienes piensan que no hay que impulsar las exportaciones nuevas, pues si algo se está vendiendo en el exterior, eso obliga al país y a los productores a ser innovadores, eficientes, productivos y eso no pasa cuando solo se le pide mayor protección al Gobierno, lo cual no permite un mayor crecimiento.

En su turno, César Pabón agregó que las exportaciones agrícolas crecieron un 30 por ciento, pero las dos terceras partes vinieron del café, lo cual demuestra que la cartera exportadora está muy concentrada y poco diversificada, aunque no es solo un problema del agro, sino de la economía en general.

“No es suficiente con exportar más, hay que hacerlo mejor. Veo un gran optimismo, pero creo que es importante aterrizar las conversaciones actuales a un sector con muchos retos”, indicó el analista, quien puso de ejemplo la idea de potenciar a la Orinoquía como despensa agrícola, en un momento en el que los costos laborales aumentaros un 23 por ciento en un sector intensivo en mano de obra y en el que la gran mayoría de empleados gana entre uno y 1,5 salarios mínimos; en un momento en el que la tasa de cambio no es favorable y cuando los precios internacionales se han reducido hasta en un 30 por ciento.

¿Qué hace falta para potenciar el agro?

Ambos analistas coinciden en varios puntos, como el de la infraestructura, en el que este Gobierno aún presenta un importante rezago a pocos meses de finalizar. Pabón indicó que falta bastante en el avance de las metas en vías terciarias, que sigue siendo muy importante atender el costo de financiamiento del agro y que hay que apostar por mayor productividad, a través de inversión en maquinaria.

“El agro es muy importante para Colombia, pero no se está aprovechando lo suficiente”: Patria Investments

“La buena noticia es que el microcrédito del país viene creciendo a ritmos importantes; sin embargo, al ver el panorama general, creemos que las tasas seguirán subiendo, lo cual va a afectar el costo de financiamiento, y ahí los empresarios no van a poder destinar el dinero a maquinaria, que es lo que se requiere para la transformación del sector”, concluyó César Pabón.