La selva amazónica es el bosque tropical más grande del mundo y de suma importancia para el clima global, al ser una reserva de carbono y regular el ciclo del agua a través de los ríos voladores. A pesar de su relevancia, su estado es cada vez más crítico por la alta deforestación y las sequías severas.

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Para cuidar este ecosistema natural, organizaciones no gubernamentales como Saving The Amazon trabajan en su protección y apoyan a las comunidades indígenas mediante la siembra de árboles nativos, la adopción de árboles y el uso de tecnología. Su Strategic Marketing Coordinator, Andrés Laverde López, explicó la importancia de la Ley 2173, que promueve la restauración ecológica en Colombia mediante la creación de ‘Áreas de Vida’.

Andrés Laverde López, Strategic Marketing Coordinator de Saving The Amazon. Foto: Saving The Amazon / API

La Ley 2173 obliga a las empresas a sembrar árboles como medida de compensación ambiental. ¿Qué debe cambiar para que ese cumplimiento no se convierta simplemente en una meta numérica, sino en una estrategia de regeneración de ecosistemas?

Andrés Laverde (A.L.): Creo que el principal cambio es entender que la Ley 2173 no habla solamente de sembrar árboles, sino de generar impacto. Muchas veces las empresas se concentran en cumplir una cifra, sembrar determinada cantidad de árboles. Pero la verdadera pregunta debería ser: ¿qué ecosistema estamos restaurando y qué transformación queremos dejar en ese territorio? En Saving The Amazon creemos que un proyecto ambiental también debe ser un proyecto social.

Cada árbol representa una oportunidad para restaurar un ecosistema, pero también para fortalecer el desarrollo económico de las comunidades que viven allí.

Por eso no se trata de sembrar por sembrar. Se trata de saber qué especies se siembran, dónde se siembran, por qué se siembran y quiénes participan en ese proceso. Cuando se hace de esa manera, el cumplimiento de la Ley 2173 deja de ser una obligación y se convierte en una inversión en biodiversidad, comunidades y desarrollo sostenible.

Desde la experiencia de Saving The Amazon, ¿cuáles son los errores más frecuentes que cometen las empresas cuando implementan programas de siembra de árboles y cómo pueden evitarlos?

A.L.: Uno de los errores más frecuentes es creer que cualquier terreno sirve para cumplir la Ley 2173. La norma establece unas condiciones muy claras. Los proyectos deben desarrollarse en Áreas de Vida definidas por las autoridades ambientales, utilizando especies nativas y bajo criterios técnicos que realmente aporten a la restauración del ecosistema.

También es fundamental que el material vegetal provenga de viveros certificados por el ICA y que exista un proceso permanente de monitoreo y seguimiento para garantizar la supervivencia de los árboles.

Otro aspecto muy importante es la trazabilidad y georreferenciación. En Saving The Amazon entendimos desde el inicio que la confianza se construye con información verificable. Por eso cada árbol que sembramos queda georreferenciado y puede hacerse seguimiento a su ubicación y evolución.

La restauración no termina el día de la siembra. Comienza ahí. Y por eso el monitoreo, la transparencia y el trabajo articulado con las autoridades ambientales y las comunidades son fundamentales para lograr un impacto real.

Saving The Amazon trabaja con comunidades. Foto: Saving The Amazon / API

¿Qué indicadores se deberían medir para evidenciar que los proyectos ambientales realmente generan impacto sobre la biodiversidad, el clima y las comunidades?

A.L.: Creo que durante muchos años se ha creído que se mide el impacto ambiental únicamente contando árboles, y hoy sabemos que eso no es suficiente. Un proyecto exitoso debería medir, por supuesto, cuántos árboles se sembraron, pero sobre todo cuántos sobreviven, cómo está mejorando la restauración del ecosistema y qué especies de fauna y flora están regresando al territorio.

También es importante medir indicadores climáticos, como la captura de carbono o la recuperación de servicios ecosistémicos, especialmente la protección del recurso hídrico.

Pero hay un indicador que muchas veces se deja por fuera y que para nosotros es igual de importante: el impacto social. Debemos medir cuántas familias participan, cuánto empleo se genera, qué capacidades se fortalecen en las comunidades y cómo estos proyectos mejoran su calidad de vida. Cuando una empresa puede demostrar impacto ambiental y también impacto social, realmente está construyendo sostenibilidad.

La Amazonía enfrenta desafíos como la deforestación y la degradación de sus ecosistemas. ¿Qué papel puede jugar la inversión privada impulsada por la Ley 2173 para acelerar su recuperación y qué tan lejos estamos de lograr un impacto a gran escala?

A.L.: La Amazonía es uno de los grandes retos, pero también una enorme oportunidad. Y lo mismo ocurre con muchos otros ecosistemas estratégicos del país. La Ley 2173 tiene algo muy valioso, y es que permite que la inversión privada y la inversión pública se articulen con operadores especializados, autoridades ambientales y comunidades para desarrollar procesos de restauración con visión de largo plazo.

Eso significa que las empresas dejan de ser solamente financiadoras y se convierten en aliadas de la recuperación ambiental del país. Además, cuando restauramos un ecosistema no solamente estamos recuperando árboles. Estamos recuperando biodiversidad, protegiendo fuentes hídricas, fortaleciendo los territorios y generando oportunidades económicas para quienes viven allí.

Todavía tenemos enormes desafíos, pero si logramos que más empresas entiendan que esta es una inversión de largo plazo y no una acción aislada de compensación, podremos escalar el impacto de manera mucho más rápida.

Cada árbol que siembra Saving The Amazon queda georreferenciado y puede hacerse seguimiento a su ubicación y evolución. Foto: Saving The Amazon / API

¿Cómo se logra que un proyecto de restauración ambiental también genere valor social y económico para las comunidades?

A.L.: Para nosotros la respuesta es muy sencilla: no existe impacto ambiental sin impacto social. Las comunidades no pueden ser solamente beneficiarias del proyecto; deben ser protagonistas.

En Saving The Amazon trabajamos de la mano con comunidades indígenas y locales, respetando su conocimiento ancestral y entendiendo que son ellas quienes mejor conocen el territorio.

Además, una parte importante de nuestras siembras corresponde a especies productivas, que en el mediano y largo plazo permiten generar ingresos adicionales para las familias, mientras continúan protegiendo el bosque.

A esto se suma la generación de empleo local durante los procesos de producción en vivero, siembra, mantenimiento y monitoreo. Así se crea un ciclo: las comunidades reciben oportunidades económicas, el bosque se conserva porque representa una fuente de bienestar y las empresas generan un impacto ambiental que permanece en el tiempo.

Cuando la conservación mejora la calidad de vida de quienes habitan el territorio, la restauración deja de depender de un proyecto y se convierte en un compromiso de la propia comunidad.

¿Por qué deberían los líderes empresariales entender la Ley 2173 como una oportunidad para fortalecer su estrategia ESG, gestionar riesgos y crear valor de largo plazo?

A.L.: Porque la Ley 2173 representa mucho más que una obligación legal. Es la oportunidad de integrar la sostenibilidad en la estrategia del negocio a través de acciones concretas y medibles. Las empresas que invierten en restauración ambiental no solamente cumplen una norma.

También fortalecen sus prácticas ESG, generan valor compartido, apoyan la generación de empleo, impulsan economías locales y contribuyen a la protección del capital natural del país.

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Además, cada vez existen mayores expectativas por parte de inversionistas, clientes y consumidores frente a la forma en que las empresas gestionan su impacto ambiental. Por eso creemos que la Ley 2173 debe entenderse como una plataforma para construir organizaciones más sostenibles y más preparadas para los desafíos del futuro.

Al final, las empresas que comprendan que restaurar ecosistemas también significa fortalecer territorios y comunidades serán las que generen el mayor valor en el largo plazo