¿En qué punto cree que está hoy la adopción de inteligencia artificial en las empresas?

SAMUEL JIMÉNEZ (S. J.): Desde Heinsohn tenemos dos perspectivas: lo que estamos haciendo internamente y lo que hemos visto en nuestros clientes. Definitivamente, el punto crítico es adoptar proyectos que tengan impacto justamente en la hoja de resultados de las compañías. Durante los primeros años de adopción, el enfoque estuvo en experimentos para validar si la tecnología era lo que prometía ser.

De lo que nos hemos dado cuenta es que ya está en un nivel de madurez suficiente para generar impacto real. La clave está en cómo las compañías construyen sus procesos y su cultura organizacional alrededor de la posibilidad de ser multiplicadas por la IA en términos de productividad.

¿Qué tan preparada está la infraestructura empresarial en Colombia para implementarla?

S. J.: Estamos muy preparados. De hecho, todo lo corrido del siglo XXI ha sido de preparación para utilizar los datos. La ventaja es que venimos de iniciativas de centralización, de optimización y de generación; de lo que antes era machine learning, porque ahora todo se ha adaptado bajo la gran sombrilla de la IA, pero muchas organizaciones ya están listas ahí.

El cambio se tiene que dar en la cultura organizacional, en cómo las personas se empoderan para lograr esas transformaciones y en los procesos, porque son los que definitivamente necesitan generar datos de gestión, algo en lo que muy poco se piensa.

¿Cómo lograr que la IA no comprometa la seguridad de las personas?

S. J.: En este caso, la pregunta que siempre nos hacemos y se la hacemos a nuestros clientes es: ¿de quién son los datos? Aquí la ventaja es que los grandes proveedores de modelos de lenguaje se aliaron con las empresas tradicionales proveedoras de infraestructura, y estas ya cuentan con los procesos de gobierno suficientes para que las compañías puedan hacer uso de esos modelos.

Entonces, hay proveedores que mantienen bajo estricta vigilancia y cumplimiento normativo información financiera, información de salud y demás información personal.

¿Qué capacidades se deben desarrollar para que esta tecnología complemente el talento?

S. J.: Las empresas deben transformar a los colaboradores culturalmente y empezar un proceso de mejora continua que les permita potenciar la productividad. Aquí la clave está en identificar cuáles son esas personas que antes no podían, por falta de capacidad de las empresas para avanzar en esas líneas de innovación.

Hoy la ventaja es que todas las personas pueden ser innovadoras y constructoras bajo los límites de gobierno de la IA. Además, en los equipos hay que tener motivadores de uso de esta tecnología.

¿Cómo democratizar el acceso a la IA para que sus beneficios no se concentren en las grandes empresas?

S. J.: Hay que mostrar que sí se están haciendo cosas; por ejemplo, los espacios en medios de comunicación permiten transferir y mostrarlo. Por otro lado, hay que dar a conocer que esto no es costoso; costoso es no hacerlo. Sí tiene un precio, pero el precio es menor a quedarse quieto y esperar a que la marea se lo lleve.

Hay diferentes alternativas que pueden adaptarse al presupuesto para poder usar herramientas y dinámicas asociadas a la inteligencia artificial.

Desde Heinsohn, ¿cómo ayudan a las empresas a implementar la IA?

S. J.: Hacemos básicamente dos cosas. La primera es un fuerte énfasis en evangelización para que las empresas entiendan y conozcan qué pueden lograr, qué pueden hacer y qué no, porque la IA también tiene sus limitaciones. Por otro lado, a través de nuestros sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP, por su sigla en inglés), tanto financiero y productivo como de gestión de capital humano, llegamos a gran parte del tejido empresarial colombiano.

Somos una compañía que desarrolla soluciones para sectores empresariales y financieros a través de capacidades en inteligencia artificial, datos y analítica, arquitectura y transformación digital, desarrollo de software, soluciones SAP y tecnologías para la gestión humana.