Durante años, el desarrollo urbano estuvo asociado a la construcción de viviendas e infraestructura. Hoy se habla de “construir ciudad”. ¿Qué implica este concepto?

Diana Dallos (D.D.): Hoy el impacto de un proyecto urbano no se mide solo por la calidad de la vivienda o el número de metros cuadrados construidos, sino por las oportunidades que genera para las personas y los territorios.

Construir ciudad y transformar territorios implica crear entornos donde las personas que la habitan puedan desarrollar sus proyectos de vida, acceder a servicios, fortalecer su bienestar y aportar al desarrollo social, ambiental y económico.

A pesar de la difícil coyuntura del sector edificador, Amarilo cree que el escenario actual es de “transición hacia la reactivación”

¿Por qué una vivienda necesita un entorno adecuado para generar desarrollo territorial?

D.D.: La vivienda propia representa patrimonio, estabilidad y una base para construir nuevas aspiraciones; sin embargo, por sí sola no transforma un territorio.

El acceso a servicios, educación, empleo, movilidad, espacio público y redes comunitarias es lo que permite ampliar las oportunidades de las personas, fortalecer el tejido social y generar desarrollo sostenible.

¿Qué elementos convierten un proyecto urbano en un generador de bienestar colectivo?

D.D.: Un macroproyecto urbano debe diseñarse pensando en la vida que ocurrirá en él.

Los parques, zonas verdes, espacios de encuentro, ciclorrutas y equipamientos no son elementos complementarios; son infraestructura social que fomenta la convivencia, conecta a las personas con oportunidades y fortalece el sentido de comunidad.

¿Qué papel cumplen las alianzas entre empresas, instituciones públicas y comunidades en la construcción de ciudad?

D.D.: Construir ciudad requiere sumar capacidades y una visión compartida.

Las alianzas entre el sector privado, las entidades públicas y las comunidades permiten desarrollar equipamientos, servicios y soluciones que responden a las necesidades del territorio y generan un impacto que trasciende la infraestructura.

¿Qué se necesita para crear comunidad en un proyecto de vivienda?

D.D.: Construir comunidad implica promover convivencia, liderazgo comunitario, apropiación de espacios comunes y fortalecimiento de capacidades ciudadanas.

A través de la Estrategia de Comunidades Sostenibles, Amarilo acompaña a las habitantes para fortalecer el tejido social y consolidar entornos donde las personas construyan relaciones duraderas y sentido de pertenencia.

¿Cómo se refleja esta visión en proyectos como Quora y Lagos de Torca?

D.D.: Quora y Lagos de Torca representan dos formas de materializar una misma visión de ciudad. Aunque responden a contextos diferentes, ambos integran vivienda, espacio público, movilidad, equipamientos y sostenibilidad para generar bienestar y desarrollo territorial.

¿Qué llevó a Amarilo a convertirse en una de las marcas más queridas en Colombia?

Quora impulsa la regeneración urbana de un sector estratégico, mientras que Lagos de Torca proyecta una nueva forma de crecimiento de Bogotá basada en la conectividad, integración social y la protección ambiental.

Ambos parten de una misma convicción: la vivienda cumple el sueño de tener un hogar; construir ciudad crea condiciones para que las personas cumplan su proyecto de vida a largo plazo.