Natura ha planteado que la sostenibilidad ya no basta. ¿Qué cambia cuando una empresa apuesta por la regeneración?
Alejandro Gutiérrez (A. G.): Durante muchos años la sostenibilidad se enfocó en reducir emisiones, consumir menos recursos y generar menos residuos. Pero ya no es suficiente frente a desafíos como la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y las desigualdades sociales.
La regeneración implica cambiar la pregunta: no se trata únicamente de reducir impactos, sino de cómo nuestras operaciones pueden contribuir activamente a restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y generar prosperidad compartida. En Natura esa visión se materializa en nuestra estrategia Visión 2050: Regenerar y Prosperar.
¿Qué lecciones les ha dejado el trabajo con comunidades locales?
A. G.: La principal es que la conservación solo es sostenible cuando genera oportunidades para las personas que habitan los territorios. Cuando las comunidades participan de manera justa en las cadenas de valor, la biodiversidad se convierte en un activo económico capaz de generar bienestar y conservar ecosistemas.
Trabajamos con más de 10.500 familias amazónicas proveedoras de ingredientes de la sociobiodiversidad. Gracias a estas alianzas, hemos contribuido a conservar más de 2,2 millones de hectáreas de bosque y a fortalecer cadenas productivas basadas en bioingredientes como castaña, acaí, copoazú y andiroba, entre otros activos amazónicos.
Hoy Natura utiliza más de 46 bioingredientes amazónicos en su portafolio.
¿Cómo logran convertir la sociobiodiversidad amazónica en una fuente de innovación, valor compartido y desarrollo territorial?
A. G.: Para Natura, la Amazonia no es únicamente un territorio de abastecimiento. Es un laboratorio vivo de conocimiento, ciencia e innovación.
Trabajamos con capacidades de investigación y desarrollo que nos permiten transformar activos naturales en soluciones de alto valor. Integrar la naturaleza en la estrategia de innovación permite desarrollar nuevos mercados, productos diferenciados y relaciones más sólidas con consumidores cada vez más conscientes.
¿Qué indicadores utiliza Natura para medir el éxito de sus iniciativas ambientales y sociales y qué resultados considera más relevantes?
A. G.: Desarrollamos una metodología pionera llamada Impacto Integrado y Pérdidas y Ganancias (IP&L), que nos permite traducir en valor económico los impactos que generamos sobre el capital natural, social y humano.
Nuestro análisis muestra que, por cada real brasileño de ingreso generado, Natura produce cuatro reales brasileños en impacto socioambiental positivo.
¿Qué oportunidades ofrece la economía circular para rediseñar productos, materiales y procesos, y cómo puede convertirse en una ventaja competitiva para las empresas?
A. G.: Entendemos la circularidad como una oportunidad para repensar productos, materiales y cadenas de valor. Esto implica desarrollar envases reutilizables, incorporar materiales reciclados, reducir el uso de recursos vírgenes y prolongar la vida útil de los materiales.
Un ejemplo emblemático son los repuestos o refills, una innovación que reduce significativamente el uso de materiales y abre nuevas formas de consumo más circulares.