Yeison Jiménez se ha consolidado como una de las figuras más reconocidas de la música popular en Colombia, destacándose por su talento, su potente voz y la dedicación con la que ha construido su carrera artística. Su trayectoria ha quedado marcada en la industria, donde se ha convertido en referente e inspiración para nuevas generaciones de artistas del género.
El cantante ya completa tres meses desde su fallecimiento, ocurrido en un trágico accidente aéreo en el que perdió la vida, hecho que continúa generando nostalgia entre sus seguidores y personas cercanas, quienes aún lo recuerdan con afecto y admiración.
No obstante, recientemente, Expediente final dedicó uno de sus capítulos a la historia de Yeison Jiménez, enfocándose en los últimos años de su vida, cuando emprendió, se dio a conocer y brilló dentro de la música.
En este espacio se tocó el trágico accidente en el que murió, mencionando la información que salió a la luz, de la mano de versiones que apuntaban a las posibles causas de la caída de la avioneta.
Sin embargo, lo curioso fue ver la reacción de la familia y de Sonia Restrepo, la esposa del intérprete, quienes decidieron dar sus declaraciones y desmentir lo que se decía sobre la aeronave en la que viajaba el equipo del representante de música popular.
De acuerdo con lo que quedó registrado, la pareja sentimental de Yeison Jiménez fue contundente al negar que la avioneta estuviera vieja, como tanto se decía, ya que eran muy cuidadosos con esto y se cumplía con los requisitos para los vuelos.
“Mucha gente dice que es un avión viejo, pero viejo solo tenía el caparazón. Todo se le mete nuevo, todo tiene unas horas de vida útil y de servicio. Para despegar tiene que estar nuevo”, afirmó Sonia Restrepo.
“Era muy puntual. Inclusive, si se le vencía a los 300 días, él a los 250 días ya lo estaba mandando a mantenimiento”, agregó Lina Jiménez, la hermana del cantante.
De igual manera, la esposa del artista señaló que siempre hubo felicidad por la compra de la aeronave, ya que su pareja decía que se sentía vivo al poder trasladarse de un lado a otro, visitando con más frecuencia su casa.
“Cuando compró el avión, me dijo, hasta el último momento, que amaba a su avión porque le había dado vida. Tenía más tiempo para ir a la casa”, dijo.