La muerte del cantante de música popular Yeison Jiménez, ocurrida el pasado 10 de enero en un trágico accidente aéreo en Paipa, Boyacá, continúa siendo un tema de sensibilidad nacional.
En una reciente emisión del programa Expediente final, transmitida el domingo 3 de mayo, se reconstruyeron los últimos momentos del artista y se ventilaron detalles desconocidos sobre la despedida multitudinaria en su honor el Movistar Arena de Bogotá.
Uno de los puntos centrales del programa fue el relato de Sonia Restrepo, viuda del cantante, y de Lina Jiménez, hermana del artista, sobre lo ocurrido durante la ceremonia pública. Según sus testimonios, el fervor de los asistentes y de algunas personas que subieron a la tarima generó una situación que ellas calificaron como incómoda.
“Cuando se subieron, se me hizo incómodo. Movieron mucho los ataúdes, pero siento que de pronto se dejaron llevar por la emoción”, manifestaron durante el especial. Para algunos, se trató de una muestra genuina de cariño; para otros, fue un momento que rompió la solemnidad que exigía la despedida del artista.
En esa misma línea, Sonia Restrepo ofreció una reflexión que marcó el tono del análisis: “Dios sabe qué hay en el corazón de cada quien, quién actúa por amor, cariño o gratitud… y quién no”, dejando entrever que las intenciones pueden ser diversas, aunque las formas no siempre sean bien recibidas.
Por su parte, la madre del intérprete adoptó una postura más conciliadora, señalando que, aunque para algunos el acto careció de sentido, otros encontraron en él una forma legítima de procesar el duelo.
El programa también abordó la aparente distancia que algunos artistas del género han tomado tras el fallecimiento de Jiménez. Restrepo fue enfática al notar la ausencia de figuras cercanas en espacios de recogimiento: “Uno no los ve en una misa”, afirmó, sugiriendo un cambio en el círculo social del cantante tras su partida.
El homenaje, que fue de entrada libre, desbordó la capacidad del Movistar Arena. De acuerdo con la información recopilada por el programa, el exceso de aforo provocó enfrentamientos en los alrededores del recinto, donde las autoridades debieron intervenir con gases y chorros de agua.
Asimismo, muchos recordaron la tensión vivida con el artista Luis Alberto Posada, quién expresó públicamente su molestia con la producción técnica, tildándolos de “groseros” por no permitirle extenderse en su homenaje.
El especial de Expediente final recordó que el siniestro en Paipa no solo cobró la vida de Jiménez, sino la de cinco integrantes de su equipo: el piloto Hernando Torres, su mánager Óscar Marín, el fotógrafo Wisman Mora, el productor Juan Manuel Rodríguez y Jefferson Osorio.
Además de la reconstrucción del accidente, el programa reveló la resiliencia del artista frente a la crisis económica que enfrentó durante la pandemia, lo que lo obligó a iniciar procesos judiciales para proteger su patrimonio.
Sonia Restrepo compartió que, antes de su muerte, Jiménez tenía la mirada puesta en la internacionalización definitiva, con planes concretos para expandir su carrera en los mercados de México y Estados Unidos.