El periodista Guillermo Prieto, conocido como Pirry, compartió recientemente detalles sobre el proceso de preparación técnica y psicológica que precedió a su encuentro con Luis Alfredo Garavito en 2006. En declaraciones para la emisora La Kalle, el cronista explicó que la entrevista no fue un ejercicio fortuito, sino el resultado de una formación especializada en perfilación criminal destinada a confrontar el discurso de redención del confeso asesino en serie.

Daniela Tapia estrena noviazgo: la actriz fue captada con el hijo del empresario Mario Hernández

Para el año 2006, Luis Alfredo Garavito, responsable del abuso y asesinato de al menos 189 menores en Colombia, sostenía desde prisión un discurso basado en la conversión religiosa. Según el relato de Pirry, el objetivo periodístico era “desenmascarar” dicha narrativa mediante herramientas técnicas que permitieran identificar rasgos de manipulación y psicopatía.

“Para esa entrevista yo fui a Miami tres días con un perfilador del FBI”, reveló el periodista, subrayando que dicha institución es pionera en la perfilación criminal desde la década de los 50. Tras su paso por Estados Unidos, el equipo de investigación complementó la formación en Colombia: “Luego, con un grupo de perfiladores del CTI aquí, hice un curso de una semana”, añadió.

La entrevista, que se extendió por casi cinco horas, requirió una estructura dialéctica diseñada para que el entrevistado cayera en contradicciones. Pirry enfatizó que el encuentro no buscaba únicamente la reconstrucción de los crímenes, sino el análisis del perfil psicológico de Garavito.

“Se trata de tejer una red donde él, por su megalomanía y por parecerse a estas personas superiores y tener justificaciones para todo, es una persona que carece de conciencia”, detalló el periodista en su intervención radial.

De ‘La casa de los famosos’ a las calles: reconocido actor fue visto rebuscándose la vida como conductor de Uber

En aquel momento, sectores de comunidades religiosas argumentaban que Garavito era un ejemplo de perdón y cambio. No obstante, la estrategia del equipo periodístico buscaba evidenciar que, detrás de la fachada de arrepentimiento, persistía una estructura de personalidad manipuladora propia de un asesino serial.

Luis Alfredo Garavito fue capturado en 1999. Sus crímenes, cometidos principalmente entre 1992 y 1999, conmocionaron al país no solo por la cantidad de víctimas, sino por el modus operandi que incluía el uso de disfraces y el engaño a menores en condiciones de vulnerabilidad.

Tras ser condenado a penas que sumaban más de 1.800 años, Garavito pasó la mayor parte de su reclusión en la cárcel de alta seguridad La Tramacúa, en Valledupar. Su estancia en prisión estuvo marcada por el aislamiento preventivo debido a las amenazas constantes de otros internos y su negativa a recibir beneficios judiciales ante la presión de la opinión pública.

En sus últimos años, el estado de salud de Garavito presentó un deterioro crítico. Según registros oficiales, padecía de leucemia y un tipo de cáncer ocular que afectó visiblemente su fisonomía. El 12 de octubre de 2023, las autoridades confirmaron su deceso en la clínica Nueva Santo Tomás de Valledupar, cerrando uno de los capítulos más oscuros de la historia criminal del país.