El actor colombiano Rafael Pedroza, reconocido por su trayectoria en producciones de alto impacto como Escobar, el patrón del mal y Pandillas, Guerra y Paz, ha generado una fuerte reacción en la industria del entretenimiento tras publicar una serie de denuncias sobre presuntos casos de acoso sexual, laboral y abuso de poder en el sector audiovisual del país. A través de sus redes sociales, el intérprete hizo un llamado a romper lo que denomina una “cultura del miedo” que, según su testimonio, ha normalizado conductas inapropiadas durante décadas.

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En un video compartido en su cuenta oficial de Instagram, Pedroza relató situaciones que asegura haber presenciado o conocido de primera mano a lo largo de su carrera, la cual inició en Barranquilla en el año 1992. El actor enfatizó que el silencio de muchas víctimas responde al temor de ser excluidos de futuras producciones.

“Muchos jefes de casting deben estar rogando para que actores y actrices se queden callados… la gente calla por temor, por ese miedo a que te vayan a vetar”, afirmó Pedroza.

Entre los señalamientos más graves, el actor mencionó comportamientos que vulneran la integridad física y profesional de los artistas. “Yo vi jefes de casting que cuando algunos actores llegaban a su oficina, lo primero que hacían era tocarles las nalgas”, denunció. Asimismo, hizo referencia a presuntas exigencias de carácter personal para acceder a cargos laborales: “Conocí el caso de alguien que tenía que darle un beso a un hombre de la producción para poder ingresar”.

Además de las denuncias sobre acoso de tipo sexual, Pedroza compartió una experiencia personal que calificó como un acto de vulneración a su dignidad profesional. Según el relato del actor, el episodio ocurrió años atrás en las instalaciones de la productora Fox Telecolombia.

Pedroza relató que, tras esperar durante horas para entregar su hoja de vida a Juan Pablo Rincón, quien se desempeñaba como jefe de casting, recibió un trato que consideró degradante. “Agarró la hoja de vida, la tiró al suelo, se subió al carro y se fue… me sentí pisoteado, me sentí vulnerado”, recordó el actor, subrayando que este tipo de dinámicas de poder no son hechos aislados en el medio.

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Desde su actual residencia en Miami, Pedroza insistió en que el contexto social actual exige que las directivas de los canales y las productoras implementen mecanismos de control más rigurosos. Para el actor, el acoso no debe ser considerado un “gaje del oficio”, sino un delito que requiere atención inmediata por parte de las autoridades y los líderes de la industria.

“Estamos en otros tiempos, ya las cosas tienen que cambiar… los directivos tienen que tomar cartas en el asunto y poner en su lugar a la gente”, sentenció. Su pronunciamiento se suma a un debate creciente en Colombia sobre la necesidad de establecer protocolos claros de denuncia y entornos de trabajo seguros que protejan el talento y la dignidad de los trabajadores del arte.