En una reciente y reveladora entrevista para el podcast ‘Las Menopáusicas’, conducido por las reconocidas periodistas Yolanda Ruiz y María Elvira Samper, la actriz colombo-argentina Marcela Agudelo compartió detalles íntimos sobre uno de los episodios más complejos de su vida personal: la decisión de separarse físicamente de su hijo Nicolás cuando este tenía apenas tres años, con el fin de retomar su trayectoria profesional en Bogotá.

Agudelo, cuya trayectoria en la televisión y el teatro colombiano es ampliamente respetada, recordó sus años de juventud y su primer matrimonio con Villu Gómez, un hombre oriundo de Cali. Según relató la actriz, la unión se dio bajo las convenciones sociales de la época y la influencia de su entorno familiar.
“Nosotros nos íbamos a ir a vivir juntos... Mi mamá dijo: ‘No, vos no podés andar viviendo con tu novio, te tenés que casar’. Entonces hubo matrimonio por lo civil y quedé embarazada”, explicó la actriz durante la charla.

De esta unión nació su primogénito, Nicolás, en 1988. Durante los primeros años de vida del menor, Agudelo se radicó en la capital del Valle del Cauca, alejándose temporalmente de los escenarios y los sets de grabación. Sin embargo, con el paso del tiempo, la sensación de haber dejado su carrera en “standby” empezó a generar una crisis interna en la artista.
A los tres años del nacimiento de Nicolás, Marcela sintió la necesidad imperativa de retomar su vocación actoral. No obstante, el proceso de separación de su pareja y el traslado a Bogotá trajeron consigo un dilema familiar profundo. Según su testimonio, el padre del niño se opuso a que el menor se mudara a la capital en condiciones que consideraba inestables para un niño de corta edad.
De acuerdo con el relato de Agudelo, Gómez argumentó que, mientras ella trabajaba extensas jornadas en Bogotá, el niño estaría bajo el cuidado de empleados, mientras que en Cali contaba con el apoyo de sus abuelos, tías y una estructura escolar y social ya establecida. “Él tenía toda la razón, toda la razón, pero eso me dio muy duro”, admitió la actriz en el podcast, reconociendo la validez del argumento de su expareja a pesar del dolor personal que esto le causó.
La decisión de que Nicolás permaneciera en Cali mientras ella buscaba estabilidad en Bogotá derivó en un periodo de profunda tristeza para la actriz. “Se quedó en Cali el niño. Entonces yo lloré un año entero en una depresión”, confesó.

A pesar de la distancia geográfica, Agudelo mantuvo un vínculo constante con su hijo a través de un esfuerzo logístico y económico significativo para la época. La actriz relató que viajaba cada fin de semana a Cali: partía los viernes desde Bogotá y regresaba los domingos, rutina que mantuvo con disciplina para no perder presencia en la vida de Nicolás.
Este testimonio se suma a otras declaraciones recientes de la actriz donde ha reflexionado sobre la dificultad de envejecer frente a las cámaras y la evolución de su identidad tanto personal como profesional.
Marcela Agudelo, quien ha participado en producciones emblemáticas de la televisión colombiana, utiliza estos espacios de diálogo para visibilizar las presiones que enfrentan las mujeres en la industria del entretenimiento, donde a menudo deben equilibrar las exigencias de la maternidad con la inestabilidad propia del oficio artístico.
