Una de las hijas de Diego Maradona denunció este martes entre lágrimas ante la justicia la “manipulación absoluta y horrible” del equipo médico de su padre y aseguró que tras la noticia de su muerte no quería vivir más,.
Gianinna Maradona sostuvo que ella y sus hermanos aceptaron la internación domiciliaria de su padre después de que su equipo médico la presentara como la mejor alternativa tras la neurocirugía a la que fue sometido el 3 de noviembre de 2020.
Maradona murió el 25 de ese mes y el juicio busca determinar, entre otras cosas, si esa modalidad de atención fue apropiada.
Según el testimonio de Gianinna, lo que la familia encontró luego en la casa donde Maradona convalecía no coincidió con lo que le habían prometido: dijo que no había equipamiento médico, monitoreo constante ni una ambulancia disponible, pese a que esperaba una asistencia permanente.
“La manipulación fue absoluta y horrible”, dijo en una audiencia en San Isidro, 30 km al norte de Buenos Aires.
“Confié en estos tres seres que lo único que hicieron fue manipularnos y dejar a mi hijo sin abuelo”, agregó, al referirse al neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz.
Más adelante en la audiencia, al recordar que ya han pasado seis años de la muerte de su padre, aseguró entre lágrimas: “No había una noche que no me acostara y pidiera que me llevara con él, que yo no quería vivir más”.
“Tuve que recurrir a un psiquiatra y a estar medicada”, añadió, antes de retirarse un momento de la sala por la conmoción que le generó el testimonio.
Además de Luque, Cosachov y Díaz, otros cuatro acusados arriesgan hasta 25 años de prisión por homicidio con dolo eventual, una figura que implica que eran conscientes de que sus acciones podían ocasionar la muerte.
Es la segunda vez que la justicia intenta esclarecer las circunstancias de la muerte del astro futbolístico, después de que el primer juicio fuera anulado el año pasado al descubrirse que una de las juezas participaba en un documental clandestino sobre el caso.
Con dos audiencias semanales, se prevé que el proceso se prolongue al menos hasta la segunda quincena de julio. Una octava acusada será juzgada por separado en un juicio por jurados. Alrededor de 120 testigos fueron convocados para este proceso.
El presidente del tribunal, Alberto Gaig, adelantó este martes: “Vayan pensando en agregar un tercer día” de audiencia, para acelerar el proceso.
*Con información de AFP.