La más reciente entrega del concurso de imitación musical Yo Me Llamo dejó ver el nivel de exigencia que enfrentan los participantes en las etapas avanzadas del formato.
Durante la emisión, un nuevo grupo de imitadores saltó al escenario para ser evaluado por el panel de jurados integrado por la actriz Amparo Grisales, el director musical César Escola y el cantante de música vallenata Elder Dayán.
El punto culminante de la velada ocurrió durante la presentación de la imitadora de la artista española Isabel Pantoja. Su actuación generó una respuesta inmediata en la mesa de jueces, destacándose como la entrega más sólida y conmovedora de la noche.
Según se observó en la transmisión, el desempeño vocal y escénico de la concursante provocó que Amparo Grisales se erizara. Por su parte, César Escola no pudo contener las lágrimas al finalizar la presentación.
Pese al impacto positivo de la presentación, Grisales mantuvo su postura técnica al sugerirle a la participante que incorpore un mayor grado de dramatismo y dolor en el remate de la canción para perfeccionar el personaje.
A lo largo del episodio, el jurado enfatizó la necesidad de cuidar los detalles de caracterización y la presencia ante el público:
- Marc Anthony: El imitador recibió comentarios por parte de Elder Dayán, quien señaló una ligera exageración en el uso de los vibratos y lo instó a continuar con la preparación teórica y práctica. Amparo Grisales complementó la evaluación pidiéndole mayor sensualidad en el dominio del escenario.
- Beéle: La representación del artista urbano obtuvo un balance favorable. Elder Dayán destacó que el concursante ejecutó de manera acertada las directrices impartidas durante sus jornadas de ensayo en la Escuela del programa, aunque Grisales le sugirió ser más analítico al emplear los elementos utilitarios de su puesta en escena.
- Pablo Alborán: Durante la interpretación del tema Saturno, el jurado identificó fallas en la ejecución. Amparo Grisales resaltó la similitud del timbre de voz pero recomendó ajustar la vocalización del acento español, mientras que Elder Dayán notó un sobreesfuerzo en el registro agudo.
Con este panorama, la competencia reafirma que el paso por la Escuela de Yo Me Llamo exige una evolución constante tanto en el color de voz como en la gestualidad, aspectos determinantes para asegurar un lugar en las siguientes fases del programa.