Aunque casi todos los colombianos mayores de edad cuentan con al menos un producto financiero, principalmente cuentas de ahorro, aún persisten algunos retos importantes en el acceso a productos como el crédito, temas de seguridad, educación financiera y en la reducción de brechas entre zonas urbanas y rurales.
La diferencia entre Antioquia y Vaupés, los departamentos con mayor y menor acceso, logra dimensionar la brecha. Según el Reporte de Inclusión Financiera 2025 de la Superintendencia Financiera y la Banca de las Oportunidades, entre ambos departamentos existe una diferencia en adultos con al menos un producto de depósito activo de 84,6 puntos porcentuales.
La brecha entre ciudades y municipios rurales dispersos alcanza los 50,9 puntos porcentuales; entre hombres y mujeres, los 4,4 puntos, y entre jóvenes menores de 26 años y adultos mayores de 65, cerca de 24,9 puntos. Para reducir estas brechas, Paola Arias, directora de la Banca de las Oportunidades, explica que es importante “fortalecer y evolucionar la corresponsalía bancaria como canal clave de inclusión, aprovechando su capilaridad, costos operativos bajos y cercanía con la ciudadanía. Este es el principal punto de acceso en zonas rurales, por lo que debe seguir expandiendo servicios, incorporando más actores y habilitando transacciones de mayor complejidad”, afirmó.
En este contexto, muchas entidades financieras, especialmente las microfinancieras, están adoptando una estrategia ‘Figital’, que combina servicios digitales y presenciales para aprovechar la eficiencia, agilidad y personalización de los canales digitales sin abandonar la confianza, cercanía y acompañamiento que ofrecen los canales físicos.
“De esta manera, los proveedores de servicios financieros pueden responder mejor a diferentes momentos de vida, niveles de alfabetización digital y preferencias de los clientes”, subrayó la directiva. Además el sistema debe trabajar por expandir su corresponsalía móvil y digital, desplegando servicios financieros en zonas remotas mediante agentes itinerantes, ferias, kioscos transaccionales o dispositivos móviles conectados a redes básicas. “Esto ayuda a llegar a comunidades dispersas y poblaciones rurales profundas”, precisó Arias.
CADA VEZ MÁS DIGITAL
Expertos en finanzas coinciden en que hoy los colombianos demandan servicios simples, sin fricciones, con costos claros y a los que puedan acceder desde cualquier lugar. Así mismo valoran la cercanía, la confianza y el acompañamiento, especialmente en regiones donde la digitalización aún enfrenta limitaciones.
Año tras año, según cifras de la Superintendencia Financiera, los colombianos optan por hacer más transacciones de manera digital. De hecho, casi dos de cada tres transacciones se hacen por canales digitales. Aun así, para Santiago Roldán Zuluaga, consultor en transformación digital, existe la necesidad de alfabetizar a todas las personas que están accediendo al sistema financiero, principalmente a quienes se encuentran en zonas alejadas del territorio nacional.
La seguridad es otro de los retos. Después de los incidentes recientes que se presentaron con Nequi y Bancolombia, Roldán Zuluaga explicó que los bancos deben “generar esquemas de atención diferenciados que les permitan segmentar a sus clientes según su nivel de conocimiento y capacidad en temas de seguridad, con el fin de ofrecer mejores condiciones de protección. Igualmente, deben ser más claros y enfáticos en las recomendaciones y medidas de seguridad para sus usuarios”.
Desde la Banca de las Oportunidades advierten que fortalecer la educación financiera con enfoque territorial, aprovechando los corresponsales y canales comunitarios como puntos de capacitación y acompañamiento práctico, “ayuda a aumentar la confianza y uso de productos financieros en poblaciones tradicionalmente excluidas”.
Para la entidad, la clave está en avanzar hacia la interoperabilidad de pagos y servicios, de modo que los usuarios puedan moverse sin barreras entre entidades, incluso en zonas con baja conectividad y escasa presencia física. A esto se suma la necesidad de impulsar alianzas público-privadas que fortalezcan la infraestructura tecnológica, amplíen la cobertura móvil y acerquen soluciones financieras integradas a regiones priorizadas.