El país avanza en su política fiscal con la adopción de la tasa mínima de tributación, una medida crucial para asegurar una tributación justa y cumplir con los estándares internacionales. Esta medida tiene como fin garantizar que ninguna compañía en Colombia pague menos del 15 por ciento de tasa efectiva de tributación. Aunque representa un desafío para las empresas, también abre un abanico de oportunidades para el tejido empresarial colombiano.

La tasa mínima de tributación fue introducida en la reforma tributaria de 2022 como parte del compromiso del país con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y aunque empezó a aplicar desde el año 2023, solo hasta este 2024 es cuando se comienza a pagar, extendiéndose a todas las sociedades colombianas con ciertas excepciones, como zonas económicas especiales afectadas por el conflicto armado, concesiones, APP, y algunas empresas editoriales y hoteles bajo condiciones específicas.

Este impuesto se calcula a partir de la utilidad fiscal de las empresas. Si la tasa efectiva de tributación resulta ser inferior al 15 por ciento, se activa un impuesto adicional para asegurar que se alcance ese porcentaje mínimo.

“Cada entidad hará su cálculo y se sumarán los resultados de todas las compañías, al hacer esto, algunas empresas van a tener tasas efectivas inferiores y tasas superiores al 15 por ciento, pero fruto de esta consolidación, el Gobierno podrá establecer un promedio mucho más efectivo y más eficiente que permita mitigar el efecto del impuesto”, aseguró Ricardo Ruiz, socio líder en Impuestos y Servicios Legales de KPMG, en el marco de la jornada número 48 de Derecho Tributario, Derecho Aduanero y Comercio Exterior.

Los desafíos

Aunque la adopción de esta medida refleja el compromiso del país con una tributación justa, es importante reconocer los desafíos que la medida representa, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes) que podrían verse afectadas por la complejidad y las exigencias del nuevo marco tributario.

“Dado que el impuesto se aplica a todas las sociedades, independientemente de su tamaño o madurez, las pymes pueden enfrentar dificultades debido a la complejidad del diseño del impuesto, especialmente aquellas que aún no han alcanzado su punto de equilibrio económico, dado que esta medida supone neutralizar los beneficios e incentivos tributarios obtenidos. Lo que puede impactar negativamente su sostenibilidad y crecimiento”, señaló Ruiz.

La tasa mínima de tributación fue introducida en la reforma tributaria de 2022. | Foto: Cortesía Ministerio de Hacienda

Oportunidades

Sin embargo, a pesar de los retos, la implementación de la tasa mínima de tributación abre un abanico de oportunidades para el tejido empresarial colombiano. Las excepciones aplicables, como las zonas económicas especiales y ciertos sectores industriales, ofrecen ventajas competitivas que pueden ser aprovechadas con el asesoramiento adecuado.

Adicionalmente, dentro de las oportunidades que genera esta medida, se encuentra la revisión estratégica de los beneficios fiscales que Colombia planea ofrecer para asegurar su eficacia dentro del nuevo marco tributario y su alineación con estándares internacionales.

Esto permite maximizar el impacto positivo de los incentivos fiscales en sectores o iniciativas específicas, teniendo en cuenta que la tasa mínima de tributación podría reducir o incluso neutralizar estos beneficios si no se implementan correctamente.

Finalmente, para atraer inversión extranjera es necesario que Colombia alinee sus reglas tributarias con las normas internacionales de la OCDE, minimizando desviaciones. La coherencia con estos estándares globales, respaldados por 136 países, asegura un entorno más predecible y justo para los inversores extranjeros, evitando tributaciones inconsistentes con las prácticas internacionales aceptadas.

“Es necesario que el Gobierno nacional logre establecer una mesa de trabajo con las compañías para desarrollar una suerte de regulaciones adicionales alrededor del impuesto que permita estar alineado con el estándar internacional”, concluyó el directivo de KPMG.