Han pasado 48 horas desde que el jet privado en el que viajaba el empresario y multimillonario Adam Robinson junto a su esposa Helen Sharp, sus hijos Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos; la niñera de los menores, Anita Cetina, y dos amigos de la familia, se estrelló contra el pavimento en el condado de Palm Beach, Florida.
La tragedia se hizo rápidamente viral por la circulación de los videos del impacto de la aeronave y por los audios de la copiloto, Nathalia Filgueiras, de solo 20 años, en el que pidió ayuda minutos antes del accidente. Ahora, poco a poco se han ido conociendo las historias de las víctimas, quienes viajaban desde Austin, Texas, hacia las Bahamas a bordo de un Learjet 60, con el fin de celebrar el cumpleaños del multimillonario.
Nacido y criado en los suburbios de Houston, Robinson estudió en la Universidad Rice, donde fue un popular jugador de baloncesto del equipo escolar. Después se trasladó a Nueva York, donde comenzó a trabajar como operador de crédito en la extinta firma de servicios financieros Lehman Brothers. Permaneció en ese rubro durante una década, periodo en el que vivió de primera mano la crisis del 2008.
Aunque esa etapa le permitió acumular millones de dólares, decidió cambiar de rumbo, debido a que buscaba una actividad profesional que le resultara más estimulante y que le permitiera desarrollar proyectos con un propósito distinto al de las finanzas. Por ello, realizó su primera apuesta en el mundo tecnológico de la mano de Robly, una plataforma de correo electrónico y automatización de marketing fundada en 2012.
La compañía ofrecía herramientas para pequeñas empresas, organizaciones sin ánimo de lucro, instituciones educativas y otras entidades que necesitaban gestionar sus comunicaciones digitales. Según Robinson la compañía pudo crecer sin financiación externa y para 2021 fue vendida a una firma de capital privado por una cifra de ocho dígitos, aunque el valor exacto de la operación no fue divulgado públicamente.
Posteriormente, Adam Robinson y sus socios crearon GetEmails, que posteriormente evolucionó hasta convertirse en Retention.com, una compañía especializada en tecnología para identificar visitantes de páginas web y ayudar a los comercios electrónicos a recuperar oportunidades de venta, especialmente cuando los usuarios abandonaban sus carritos de compra sin completar una transacción.
La empresa pasó de cero a 20 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales en 44 meses. Su mayor logro fue haber llevado el negocio hasta los 22 millones de dólares en ese indicador durante sus primeros cuatro años, sin recurrir a financiación externa. La compañía apareció en dos ediciones del listado Inc. 5000, que reconoce a empresas estadounidenses de rápido crecimiento.
Después desarrolló RB2B, una plataforma dirigida a equipos comerciales de empresas que venden a otras compañías. Su tecnología permite identificar a personas que visitan páginas web empresariales y ofrecer información que los equipos de ventas pueden utilizar para establecer contacto y generar oportunidades comerciales. El día del accidente, Robinson había anunciado que el negocio alcanzó los 10 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales.
Su proyecto más reciente era MoltSets, una plataforma de datos de contacto para aplicaciones empresariales y desarrolladores. También el 1 de noviembre, Robinson comunicó que esta compañía estaba cerca de alcanzar un millón de dólares en ingresos recurrentes anuales. Los tres negocios compartían un equipo de aproximadamente 32 personas y, según el propio empresario, generaban en conjunto unos 35 millones de dólares en ingresos anuales.
Su influencia en el mundo tecnológico
Robinson ganó reconocimiento en el ecosistema de emprendimiento por defender el bootstrapping: construir y financiar una empresa con sus propios ingresos, sin depender de capital de riesgo. En un sector donde muchas startups buscan inversiones millonarias para acelerar su crecimiento, sostenía que mantener estructuras pequeñas y controlar los gastos permitía conservar mayor independencia y reducir riesgos.
Adicionalmente, llegó a reunir más de 160.000 seguidores en LinkedIn y 13.000 en X, donde compartía resultados, estrategias comerciales y reflexiones sobre la gestión de empresas. En enero de 2026 defendió que alcanzar 10 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales sin inversionistas podía ser una alternativa menos riesgosa que intentar construir una compañía valorada en más de 1.000 millones de dólares.
Una de sus publicaciones volvió a circular después del accidente. El 17 de abril de 2026 escribió: “No necesitas estrellar un avión para aprender a volar... y no necesitas capital de riesgo para construir un negocio”.
Su fallecimiento también provocó reacciones entre empresarios y colegas del sector. Brett Hurt, amigo y mentor de Robinson, lo describió como un referente para emprendedores que buscaban desarrollar sus compañías con recursos propios. Larry Kim, director ejecutivo de Customers.ai, recordó que habían competido y tenido diferencias en redes sociales, pero destacó que Robinson había contribuido al desarrollo de toda una categoría tecnológica.