De niño, Alcaraz tenía un tío que invitaba en verano a la familia a su bote para dar largas travesías por el mar en las islas Canarias. “De eso hace mucho tiempo, pero recuerdo lo bello que era verlo todo desde otra perspectiva”, le dijo a Boat International. Ahora, podrá repetir la experiencia gracias al yate de lujo que le mandó a construir al astillero franco-polaco Sunreef, uno de los grandes trendsetters en el ramo.

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El español supo de la marca por Rafa Nadal, su compatriota y antecesor en el podio máximo del tenis, quien posee una de estas piezas, al igual que Fernando Alonso y Robert Lewandowski. “Hace como dos años empecé a pensar en lo bello que es y en lo confortable que me siento a bordo. Viviendo en Murcia, me queda fácil porque gozamos de buen tiempo todo el año y tengo el mar muy cerca de casa. Supe que quería tener un barco”.

Tras convertirse en el tenista más joven en completar el Grand Slam, ganar 26 títulos y oscilar todo el tiempo entre el primer y el segundo lugar en la clasificación de la ATP, Alcaraz se coronó también como uno de los más seguidos por la prensa. Como lo habló varias veces con Nadal, hacerse a la mar es una de las mejores maneras de esquivar la permanente atención de los fans y las cámaras, así como desconectarse de su absorbente agenda tenística de todo el año.

El catamarán tiene 26,8 metros de eslora y una velocidad de 48 kilómetros por hora. Muy sostenible, cuenta con una “piel solar” o paneles solares integrados al exterior y propulsión híbrida. Foto: Cortesía: Sunreef Yachts

Estos fueron sus motivos para adquirir el Última 88, de 26,8 metros de eslora, de propulsión híbrida y capaz de recorrer 48 kilómetros por hora. El ganador de siete torneos de Grand Slam no miró un catálogo y escogió, sino que visitó el astillero en Danzig y entró en contacto con sus diseñadores para hacer una pieza a su medida. Al respecto, le contó a Superyacht Times: “Escoger los colores, los muebles y los materiales de todo fue una gran experiencia para mí. Es lo más cerca que he estado de diseñar una casa”.

El catamarán, con capacidad para diez personas, se caracteriza por su arquitectura elegante y amplios espacios. Su plataforma hidráulica facilita y hace más seguros el embarque y desembarque de los muelles, pues se acopla a su altura; además, puede sumergirse por debajo de la línea de flotación para crear una playa privada poco profunda o una terraza al nivel del mar.

Cuenta también con balcones abatibles que se abren al agua para nadar y gozar de deportes y “juguetes” náuticos como los jetski, que pueden ser guardados en el enorme garaje de la nave. El puente superior ofrece áreas para relajarse, comer a cielo abierto y vistas de 360 grados.

La amplia suite principal, en la primera cubierta, fue amueblada con maderas sostenibles y plásticos reciclados. Su camarote (foto) muy iluminado tiene, además, baño con tina. Foto: Cortesía: Sunreef Yachts

Alcaraz encontrará esa desconexión de su agitada vida de estrella, que a veces tanto añora, en la espaciosa suite a proa en la cubierta principal. Aquí, su habitación cuenta con mucha luz natural y un amplio baño con tina. A sus invitados los podrá acoger en los otros cuatro camarotes.

Descansará, pero también complacerá su espíritu aventurero. “No me gusta quedarme anclado en un solo punto. Me encanta explorar, ver lugares diferentes, probar otras cosas a ver si me agradan o no. La sensación de no intentarlo me asusta”, explicó.