El príncipe Harry y Meghan Markle están a punto de iniciar una nueva etapa familiar en el Reino Unido, seis años después de abandonar sus funciones como miembros activos de la familia real británica y establecerse en California. La decisión supone un cambio importante para los duques de Sussex, que desde 2020 han mantenido una relación compleja y algo distante con la monarquía.
La pareja tiene previsto instalarse nuevamente en su tierra natal a finales de agosto y permanecer allí durante un periodo prolongado. Aunque conservarán sus propiedades en Montecito, California, y Portugal, su nueva residencia será privada y no pertenecerá a la familia real.
Durante el lustro que estuvieron fuera, Harry y Meghan desarrollaron distintos proyectos personales y profesionales, los cuales quedaron constatados en imágenes y entrevistas en las que hablaron públicamente sobre su experiencia dentro de la familia real. Además, el príncipe publicó sus memorias en el libro Spare, y ambos protagonizaron una serie documental para Netflix.
Este periodo estuvo acompañado por una fuerte tensión con varios miembros de la familia real, particularmente con el príncipe William. La relación con el rey Carlos III también fue turbulenta, aunque durante los últimos meses se han producido señales de un acercamiento entre padre e hijo.
No obstante, el nuevo traslado no significa que Harry y Meghan regresen a Palacio. Continuarán siendo miembros no trabajadores de la familia real y no asumirán compromisos oficiales en nombre de la Corona.
Uno de los hechos que delató el movimiento de los duques de Sussex fue que tanto Archie, de siete años, como Lilibet, de cinco, fueron inscritos en un colegio británico para comenzar su ciclo académico en el mes de septiembre, según una fuente cercana a la pareja. No obstante, han decidido mantener en privado tanto la ubicación de su nueva residencia como el colegio al que asistirán sus hijos.
¿Cómo reaccionó el rey Carlos III?
La decisión tomó por sorpresa a parte del entorno de la familia real. Según los reportes publicados sobre la noticia de su traslado, Carlos III fue informado de los planes de su hijo apenas unos días antes de que la noticia se hiciera pública.
La reacción del monarca, de acuerdo con medios cercanos a la Corona, ha sido favorable, ya que podrá pasar más tiempo con sus nietos y sostener una relación más cercana con su hijo menor.
El movimiento ocurre después de un encuentro privado que tuvo especial relevancia dentro de la relación familiar. En julio pasado, Carlos III se reunió con Harry, Meghan, Archie y Lilibet. Sin embargo, medios británicos aseguran que la llegada de los Sussex no fue discutida durante la visita.
Aquella reunión fue considerada una señal de acercamiento entre Carlos y Harry, aunque no resolvió las diferencias dentro de la familia. De hecho, la relación entre Harry y su hermano William continúa siendo uno de los puntos más delicados al interior de la realeza británica.