Quienes pensaban que los bolsos de lujo más excéntricos se reducían al prototipo original de la Birkin de Hermès, perteneciente a Jane Birkin y que se vendió por aproximadamente 10,1 millones de dólares en una subasta de Sotheby’s; o al Mouawad 1001 Nights Diamond Purse, valorado en 3,8 millones de dólares, cubierto con más de 4.500 diamantes y elaborado en oro de 18 quilates, estaban equivocados.

Hoy, la prestigiosa casa Hôtel Drouot de París, famosa por sus subastas de baúles de Louis Vuitton del siglo XIX, joyas Art Déco, piezas vintage de Hermès y objetos de la realeza europea, subastará “The Fossil Bag”: un accesorio de lujo de color verde azulado que, contrario a estos legendarios bolsos, no fue fabricado ni con metales, piedras preciosas o con la más delicada piel Vacchetta Toscana, sino utilizando material genético real de un tiranosaurio rex.

Antes de ser trasladado a París, el museo Art Zoo de Ámsterdam fue el anfitrión de este exclusivo accesorio, custodiado y exhibido bajo estrictas medidas de seguridad. Se espera que, durante la subasta “milmillonaria”, el precio de “The Fossil Bag” comience entre 300.000 y 500.000 euros.

El bolso fue elaborado utilizando material genético real de un tiranosaurio rex. Foto: Lab Grown Leather - API

El reto de crear piel de T-Rex para un bolso

Hace 25 años, dos empresas de biotecnología inglesas, Lab-Grown Leather Ltd., enfocada en soluciones sostenibles de biotecnología mediante ingeniería de tejidos industriales a partir de células que replican la estructura, durabilidad y rendimiento de la piel natural; y The Organoid Company, especializada en ingeniería genómica y biología digital, extrajeron restos de colágeno de un fémur fosilizado de esta especie de dinosaurio descubierto en Montana, Estados Unidos.

Una vez la proteína fue replicada y cultivada en su laboratorio, tuvieron que esperar hasta 2025 para desarrollar técnicas biotecnológicas de cultivo celular que permitieran “construir” una estructura capaz de dar origen a la primera piel prehistórica de la historia.

Una vez contaron con una considerable cantidad de piel de T-Rex, las empresas contactaron al estudio de diseño Michal Jevš y se la ofrecieron. Al principio, pensaron que era una broma, pero una vez el diseñador francés Enfin Levé la tuvo en sus manos, se convenció de que podía dar vida a una pieza duradera —la piel de T-Rex es tres veces más resistente que la convencional—, sostenible, adaptable y que no requería tratamientos químicos para su confección.

No obstante, la comunidad de paleontólogos ha levantado la voz y criticado el proyecto. Lo consideran “una maniobra comercial engañosa que frivoliza restos fósiles que deberían tener un fin puramente científico”. Por otro lado, la expectativa entre los coleccionistas de alta costura es total, y muchos sueñan con conocer de cerca, e incluso adquirir, un bolso elaborado con piel de T-Rex.

Es así como “The Fossil Bag” confirma que el verdadero lujo del siglo XXI ya no consiste solo en la exclusividad, sino en integrar la ciencia y tecnología para confeccionar en objeto de deseo.