“Todo lo que he hecho en mi vida ha sido demostrarles a las mujeres que sí se puede”, dijo María Paula Correa, para señalar cómo, sin abolengo político, llegó a ser jefe de gabinete de Iván Duque, entre otros altos cargos, como cónsul en Nueva York. “El poder en la sombra”, la llamó SEMANA en portada, reflejo de lo influyente que llegó a ser como mano derecha del mandatario en momentos tan serios como la pandemia.
Lo logró por su esfuerzo y una honda pasión por la cosa pública que se manifestó desde los 16 años, cuando trabajó por primera vez en una campaña electoral, la de Andrés Pastrana, en 1998. De ahí pasó a las huestes de Álvaro Uribe, en cuyo gobierno fue asesora de su secretaria privada, Alicia Arango.
Tan intensa actividad obligó a la abogada a aplazar la maternidad y esta tampoco se le dio más joven en las relaciones que tuvo. Tras su paso por la Casa de Nariño, más reposada, entendió que hay otras formas de construir una familia y decidió ser madre soltera por elección, inspirada, además, en la experiencia de varias amigas, en particular Marina Naranjo, quien lo fue en sus tempranos 30.
Su médico en Colombia le explicó que el primer paso era evaluar su carga ovárica, una prueba clave, pues si resultaba baja, ella no insistiría. Felizmente, el resultado fue altísimo y lo vio como un buen augurio. Quedó embarazada en el primer intento de fertilización in vitro, pero perdió al bebé. Volvió a quedar encinta y, luego de tres meses iniciales que equipara con un “mal guayabo”, todo salió bien. “Mariana nació perfecta por una cesárea programada, sin complicaciones”, relató.
El proceso se realizó en Miami con el semen de un donante anónimo, pero lo peculiar es que ella sabe más de él que cualquier esposa de su marido en un matrimonio convencional. “Es impresionante la cantidad de información que le dan a uno para tomar la decisión”, comentó. Ignora su nombre, solo lo vio en fotos, pero sí conoce extensamente su historial médico tanto propio como familiar. Para evitar afecciones genéticas, a ambos les hicieron exámenes que descartaran cruces anómalos.
Ser madre es una experiencia que define como maravillosa y así lo expresó: “Yo tengo una personalidad fuerte, pero cuando me ponen el tema de Mariana se me salen las lágrimas, es algo que me tocó, es mi debilidad”.
En cuanto a la ausencia del padre, cree que para ella es más fácil manejarlo que en otros casos, “porque uno no tiene el cuestionamiento de ‘este tipo se desentendió’, o ‘este tipo me dejó’”. Admitió que a Mariana le hará falta la figura paternal. Que lo diga ella, que adoró a su fallecido papá, Paul Correa. No obstante, un sobrino de su edad está ejerciendo el rol masculino en la crianza de la niña, de 9 meses. Su red de apoyo se compone de otras amigas que fueron mamás “viejas” como ella. Y ni hablar de su familia, para la cual Mariana es el primer bebé en casa después de 40 años y se ha vuelto todo.
A propósito de una reciente polémica, María Paula cree que existen muchos tipos de familia, en las que hay, por ejemplo, dos mujeres, dos hombres y las monoparentales, como en su caso, y así piensa abordarlo con Mariana cuando esté en edad de comprenderlo.