Durante más de un mes, Melania Trump permaneció alejada de la escena pública. La primera dama de Estados Unidos no había aparecido públicamente desde el 19 de julio, cuando asistió a la final del Mundial de fútbol. Para algunas personas esa ausencia, que aún no ha sido justificada de forma oficial, tenía nombre y apellido: Natalie Harp.
Se trata de una de las mujeres más cercanas a Donald Trump. Su presencia constante junto al jefe de Estado y la devoción que profesa por el mandatario han llamado la atención en Washington y desatado las especulaciones sobre una posible relación extramatrimonial.
Trump, su héroe
Natalie es una mujer de un fuerte arraigo conservador. Nació en el seno de una familia californiana republicana y creció enfocándose en la literatura y el arte. Sin embargo, una enfermedad en sus huesos cambió su vida cuando tenía 26 años. En aquel entonces, Harp batalló contra el sistema de salud norteamericano por los altísimos costos y la escasa accesibilidad al tratamiento que requería.
Para esas fechas, el presidente Trump aprobó la Ley de Derecho a Probar, la cual permitía a los médicos y a los pacientes tomar tratamientos experimentales, con el fin de buscar una solución poco convencional a los problemas de salud que el sistema no podía atender eficientemente.
La joven recibió de forma efectiva un procedimiento que la curó de su problema óseo. Su testimonio hizo eco dentro de la comunidad MAGA (Make America Great Again) y en 2019 Harp se unió al movimiento pro-Trump.
“Cuando las quimioterapias disponibles en el mercado no me dieron resultado nadie me quería en sus ensayos clínicos. No me dieron el derecho a probar tratamientos experimentales, señor presidente. Usted sí me lo dio, y sin usted, habría muerto esperando a que los aprobaran”, afirmó durante la Convención Nacional Republicana de 2020, en plena campaña contra Joe Biden.
Desde entonces, Harp promovió la narrativa de fraude en 2021, abandonó su trabajo en la prensa para dedicarse de lleno a la campaña para el segundo mandato de Trump y se encumbró en las altas esferas de los republicanos.
“Impresora humana”
Ahora, con 35 años, trabaja como asistente ejecutiva y asistente especial para el presidente de los Estados Unidos, aunque también es conocida dentro del gabinete como la “impresora humana”. El apodo nació de una práctica poco convencional: Harp suele llevar consigo una impresora portátil para entregarle a Trump versiones impresas de artículos, publicaciones y otros contenidos que considera relevantes para él.
Su relación es tan cercana que lo acompaña incluso durante sus jornadas de golf privadas. Recientemente, el Daily Beast publicó una serie de cartas que Natalie escribió en 2023, donde le expresaba a Trump su gran admiración por él y el arrepentimiento que la embargaba por un error que cometió en Escocia.
“Si hay algo que haya hecho para causarle problemas, por favor, perdóneme”, escribió. Además, se mostró vulnerable con el mandatario: “Quiero que las cosas siempre estén bien entre nosotros. También sé que he estado distraída toda la semana. No he sido yo misma, pensando en el pasado y en el dolor de perder a mi papá”, quien se suicidó en 2020.
En el mismo texto le confesó a Trump uno de sus grandes miedos: “Dejé que me afectaran los comentarios de personas que antes nunca me habían molestado, no porque me importe lo que piensen los demás, sino porque me siento menospreciada ante sus ojos y perdiendo su buena opinión. Ese es el miedo que usted ve, porque nunca quiero traerle otra cosa que no sea alegría”.
Y culminó: “Usted es todo lo que me importa. No quiero decepcionarlo nunca. Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida”.
Por otra parte, un allegado a la presidencia comentó en The Telegraph: “Cuando el presidente dice ‘salten’, Natalie Harp es la que está dispuesta a saltar más alto y con más vehemencia“.
Melania y Harp
Según la misma fuente citada, por el medio británico, las especulaciones sobre la relación que podría tener Natalie con Donald Trump han generado incomodidad en la primera dama. El mandatario “se enfurece” mostrándose rígido y contundente contra este tipo de señalamientos.
Michael Wolff, biógrafo de Donald Trump, detalló que el entorno de Melania mantiene cierta distancia con Harp porque la asistente habría presionado por la demolición del ala este del recinto presidencial, en el que justamente se encuentra el despacho de la primera dama.
Esto no explicaría directamente que Melania abandonara la palestra pública. Algunos apuntan a que la tensión se amplificó por la revelación de esas cartas, mientras que otros especulan que la primera dama se hizo algunos retoques en el quirófano.
Hasta ahora, la única declaración oficial de Melania fue una frase sarcástica que pronunció a su regreso: “Escuché que me extrañaron. Aquí estoy”.
Críticas del Senado
El senador demócrata por Georgia, Jon Ossoff, cuestionó a Trump por no estar concentrado en sus responsabilidades como presidente y dedicarse a otros asuntos, entre ellos la construcción de su nuevo salón de baile y sus viajes con la asesora.
“Quiere construir su salón de baile y viajar con Natalie en su aparentemente indefenso palacio volador, regalo del emir de Qatar”, aseguró.
Las declaraciones provocaron una respuesta desde la administración Trump. Consultado por un periodista sobre los comentarios del senador, el Presidente evitó referirse directamente a la insinuación y optó por descalificar a Ossoff, a quien comparó con “un doble de Pee-wee Herman”, en referencia al personaje cómico estadounidense.
Según Fox News, Ossoff “se echó para atrás” y evitó explicar por qué mencionó con nombre propio a Harp durante el discurso. Ante las preguntas sobre la insinuación detrás de sus palabras, el senador llevó la conversación hacia sus críticas a los “aduladores” que, según él, rodean al Presidente.